DevociÓn. Internos formaron largas filas.
Las puertas del Cereso de Torreón se abrieron ayer para recibir a un invitado especial: el obispo José Guadalupe Galván Galindo, cuya misión era imponer la ceniza a los internos como parte del inicio de la Cuaresma.
Desde temprano los internos esperaban su visita. Cerca de las once de la mañana, monseñor arribó al lugar. Juan Francisco Estrada, director del penal, acompañó al obispo a la capilla "El buen Pastor", localizada en el patio central. A lo largo de su camino, una larga fila de hombres y mujeres lo esperaba para recibir su bendición.