Pensiones insuficientes
Una persona que haya empezado a laborar en 2012 y se retire después de una vida de trabajo recibirá sólo un 28.5 por ciento de sus ingresos promedio. Este es el nivel más bajo de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Un trabajador de Dinamarca en las mismas condiciones se jubilará con el 80 por ciento de su ingreso promedio. Millones de mexicanos que piensan que sus aportaciones a las afores les garantizarán un nivel de vida digno a su retiro se llevarán una dramática sorpresa cuando dejen de trabajar.
Esta reducida pensión afectará principalmente a las clases medias. El sistema de pensiones tiene un subsidio que se otorgará de manera automática a quienes ganan menos, estos podrán gozar de una pensión de 80 por ciento de sus ingresos promedio. Los ricos, por supuesto, no tendrán que preocuparse, ya que tendrán ahorros personales. El gran problema será para los trabajadores de nivel medio-bajo o medio que sufrirán una abrupta caída en su nivel de vida en el momento de retirarse.
Esta información ha sido ratificada por un estudio de la OCDE. El propio secretario de hacienda de México, Luis Videgaray, ha reconocido la gravedad de la situación. “El gran reto es que hoy, conforme a las proyecciones actuariales, el ahorro no va a ser suficiente. Por lo tanto tenemos que tomar decisiones hoy para asegurar que los trabajadores reciban el ahorro que les corresponde y merecen”, dijo en la presentación en México del estudio de la OCDE.
México abandonó hace años un sistema de reparto, o solidario, en el que los trabajadores en activo mantenían a los jubilados. El sistema estaba en dificultades y habría generado un déficit tan alto que habría llevado a la quiebra al Estado mexicano. Para impedirlo se creó el sistema de cuentas individualizadas, las afores, en el que cada trabajador va generando un ahorro que se convierte en la reserva que se utilizará para pagar su pensión futura.
No hay duda que el sistema de cuentas individuales es más sensato y es el que se ha venido adoptado en todo el mundo. Pero el sistema depende de que las aportaciones sean suficientes para ir acumulando una reserva que garantice una pensión razonable. No es el caso en México. Los trabajadores mexicanos sólo aportan un seis por ciento de su ingreso promedio a su fondo de pensión, mucho menos que los trabajadores de otros países. En México se creó un sistema moderno de pensiones, pero se mantuvo la vieja filosofía política de no financiarlo sanamente. Esa misma actitud condenó a la quiebra al viejo sistema de reparto. Nunca se cobró lo suficiente para sostenerlo en el largo plazo.
El otro gran problema del actual sistema de pensiones es la limitación de las afores para invertir en valores de otros países. Los fondos de pensiones mexicanos tuvieron un rendimiento muy reducido en el primer semestres de 2015 debido a las bajas tasas de interés y a las fluctuaciones de los mercados financieros. Pero las cuentas de pensiones de otros países latinoamericanos, como las de Chile y Colombia, tuvieron rendimientos significativamente superiores. ¿La razón? Los fondos chilenos y colombianos pueden invertir un porcentaje mayor de sus recursos en valores de otros países y por lo tanto se vieron beneficiados por la depreciación de las divisas latinoamericanas.
En esta ocasión no podemos cerrar los ojos. Las autoridades permitieron que quebrara el anterior sistema de reparto, no porque no se dieran cuenta de que sus proyecciones actuariales llevaban a un desastre sino porque no se atrevieron a subir las cuotas del IMSS y del ISSSTE. No dejemos que eso ocurra con las afores. El sistema de cuentas individualizadas es el mejor disponible, pero al final resultará un fracaso, como cualquier otro, si se le descapitaliza de manera sistemática.
Twitter: @SergioSarmiento