Llegada. Refugiados sirios llegan huyendo de militantes de ISIS y los ataques del régimen en su país.
El presidente Barack Obama decidió acoger en Estados Unidos a 10 mil refugiados sirios, 600 por ciento más de la cifra anunciada en un principio, pero no modificará el trámite de ingreso, que puede demorar más de dos años.
"Pasar de mil 500 refugiados sirios al año a 10 mil en el siguiente es un escalamiento significativo", señaló ayer jueves el portavoz presidencial Josh Earnest.
La decisión presidencial tuvo lugar en medio de críticas de que Estados Unido no ha hecho lo suficiente para ayudar a resolver la crisis en Siria y para lidiar con el subsecuente éxodo de millones de desplazados y refugiados.
Sin embargo, la Casa Blanca no aclaró si los 10 mil refugiados sirios están incluidos en la cifra tentativa de 75 mil refugiados de todo el mundo, que fue discutida la víspera por el secretario de Estado, John Kerry, con legisladores en el Congreso.
"Estos números están siendo analizados por el Departamento de Estado (...) Lo que sí sabemos es que el techo general, y el techo que corresponde a los refugiados sirios se van a elevar el siguiente año", dijo Earnest.
Pero el riguroso proceso de selección de candidatos no sufrirá cambios. El trámite, que busca asegurar que ningún refugiado potencial tenga nexos con organizaciones terroristas, puede demorar más de 24 meses.
Hasta el momento, la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha proporcionado a la administración Obama un total de 18 mil nombres de sirios que podrían ser recibidos por Estados Unidos.
Los incorporan al mercado laboral
La canciller alemana, Angela Merkel, dará un giro a la política de refugiados para favorecer su incorporación al mercado laboral, ante la previsible llegada de al menos 800,000 solicitantes del asilo y como factor integrador en su sociedad.
Dos visitas relámpago seguidas -a un centro de acogida del barrio periférico de Spandau y a una escuela del distrito multiétnico de Kreuzberg- reflejaron ayer la doble estrategia activada por Berlín para convertir a los actuales refugiados en futuros ciudadanos.
En Spandau, Merkel insistió en la necesidad de acelerar la evaluación de las solicitudes y, con ello, las posibilidades de una rápida incorporación al mercado laboral, previa la oportuna capacitación, para quienes llegan al país buscando refugio.
En Kreuzberg visitó una de las llamadas "clases de bienvenida", donde cientos de menores aprenden alemán y otras materias desde posiciones de partida muy distintas, que van del práctico analfabetismo a quienes fueron escolarizados en su país de origen.