¿Cuál es tu idea perfecta de la felicidad?
Estar en el mar. La mar que siempre extrañas, decía una amiga sabia que ya murió. Ahí y en la Comarca Lagunera, curiosas asociaciones, es donde mejor estoy. Voy al mar, ahí siempre me encuentro a mí mismo aunque esté perdido. El mar nos confronta, pero al mismo tiempo libera y se vuelve una catarsis maravillosa. En la soledad escogida que es muy fregona, o acompañado, pero en el mar he sido profundamente feliz. Canta Serrat en "Mediterráneo" que ahí quiere que lo entierren. Ojalá que por mí hagan lo propio.
¿Tu gran miedo?
Extraviar la curiosidad por la vida. Perder interés por las cosas y hacia el entorno que me rodea. Ahí es cuando comienzas a hacerte viejo. La edad no tiene nada que ver.
¿Cuál es el rasgo que más te desagrada de ti mismo?
No vivir lo liviano y ligero de equipaje que quisiera. Me gustaría ser más pragmático y no darle tantas vueltas a las cosas. Moriré intentándolo, pero ahí la llevo.
¿Y de los demás?
La falsedad y la hipocresía. Hay que rodearse de quien te hable derecho. La verdad no observa matices.
¿Quién es la persona viva a la que más admiras?
Son muchas, pero fundamentalmente a mis padres porque me han dejado ser. Son geniales y no hay día en que no les aprenda algo nuevo. Tengo dos abuelas grandiosas, un universo de personas a las que admiro y en las que incluyo a mi familia y mis amigos, que con los años se volvieron familia escogida. Por otra parte, el Papa Francisco maravilla, nos maravilla a muchos. La bondad no se puede fingir por demasiado tiempo y eso es el Papa: un hombre bueno. Ahí una cualidad que nunca pasará de moda.
¿Y tu estado de ánimo actual?
Feliz. Tranquilo. Apasionado por mi trabajo y por los proyectos que vienen. Eso sí, el país me preocupa profundamente. No adivino grandeza, ni altura de miras en quienes nos gobiernan. Ojalá me equivoque.
¿Cuál consideras la virtud más subvaluada?
La bondad. Muchos la confunden con falta de carácter o debilidad. Todo lo contrario. Busco rodearme de personas fundamentalmente buenas.
¿Cuáles son tus autores y libros favoritos?
Híjole, ¿por dónde empiezo? Hemingway, Carlos Fuentes, las biografías de Nixon, Miterrand, de Thatcher y otros. Ahorita ando muy entretenido con las últimas dos novelas de Jorge Zepeda y con Gonzalo Celorio, quien me ha conmovido chorros. A la obra de José Agustín siempre regreso porque disecciona nuestra realidad como pocos, desde la ironía y el sarcasmo. Menudo follón para mis hijos -como se dice en España-, tener que repartirse los libros que tengo. En 37 años he acumulado varios…
¿En qué ocasiones recurres a la mentira?
Cuando sé que la verdad afecta a terceras personas. Todos, de alguna u otra forma, mentimos o nos inventamos distintas versiones de la verdad. Procuro no mentir: es chocante.
¿Qué es lo que menos te gusta de tu aspecto?
Mi tendencia a engordar. Sufro mucho con los vaivenes del peso. Eso me pasa por desordenado, "garnachero" y por el paladar aventurero que dicen tengo. Por glotón, pues.
¿Qué persona viva te inspira más desprecio?
Los políticos corruptos, la corrupción a todos los niveles venga de quien venga. No sé cómo pueden dormir, francamente.
¿Cuál es la cualidad que más admiras en el hombre?
La lealtad.
¿Y en una mujer?
La lealtad. Si no eres leal hacia tu familia y amigos, fracasaste. La exijo porque he sabido serlo, a rajatabla.
¿Qué palabras o frase utilizas con demasiada frecuencia?
Gozadera. Pero es que gozo mucho y soy entusiasta. Hasta en el dolor y la tragedia he buscado la forma de gozar.
¿Qué o quién es el amor de tu vida?
Cuando la encuentre y me case, te aviso. He amado dos veces; ojalá y la tercera sea la definitiva.
Si pudieras cambiar una cosa tuya, ¿qué elegirías?
Te diría que tener más pelo pero no, francamente nada.
¿Cuál consideras que es tu gran logro?
Que en el trabajo nada ni nadie ha podido comprar mi criterio. Lo han intentado más de una vez; jamás han logrado que me calle. Hay principios periodísticos que inoculé desde la cuna y que sencillamente no estoy dispuesto a extraviar.
¿Qué talento te gustaría tener?
El don de la ubicuidad.
¿Cómo te gustaría morir?
Riendo: así he vivido y así quiero irme. Dice Felipe Garrido que ante el torbellino de la vida, nada más importante que reír. Tiene razón.
Nos leemos en Twitter, sin lugar a dudas: @patoloquasto