DESPUÉS de estar siete años con los Acereros de Monclova el máximo catcher jonronero en la pelota mexicana, Saúl Soto, fue cambiado a los Rieleros de Aguascalientes en el invierno pasado. Posiblemente pensaron que con ya 17 años detrás del plato el Padre Tiempo se le acercaba a Soto, quien el año pasado todavía bateó .302 y conectó 14 jonrones. Es el mismo Saúl Soto que tuvo temporadas jonroneras con los Diablos Rojos y que fue cambiado por Iván Terrazas en el 2008. Fue cuando Roberto Mansur dijo aquello de que para obtener un buen jugador en un cambio hay que dar otro bueno. Ninguno de los dos equipos se puede quejar ya que tanto Iván como Soto tuvieron muy buenas campañas después del cambio y Terrazas es hasta capitán.
Pero en el caso de Soto los Acereros decidieron cerrar el ciclo con el sansónico receptor y lo cedieron a Aguascalientes, donde el Parque Alberto Romo Chávez es un auténtico paraíso del jonrón. Ahora que termina el mes de abril tenemos a los Rieleros en primer lugar de la Zona Norte y Soto ha sido uno de los más valiosos ya que lo tenemos de líder en jonrones con ocho y en carreras empujadas con 18.
En muchas ocasiones el cambio de aires beneficia a un jugador o un manager y recuerdo que cuando el famoso Yogi Berra fue cesado como manager del Yanquis al terminar la campaña de 1964 se fue de coach al Mets de Nueva York donde terminó ganando un campeonato en 1973.
Lo de Yogi en Series Mundiales es ciertamente curioso ya que tiene de jugador más anillos de Serie Mundial ganada que nadie, 10, pero las dos veces que fue manager en clásicos de octubre terminó del lado perdedor.
Se están cumpliendo en el 2015 los 30 años que George Steinbrenner despidió como manager de sus Yanquis a Berra al tener un inicio de 6-10, o sea, después de la primera quincena de campaña y por mucho tiempo el popular Yogi no puso un pie en el Yanqui Stadium ni quiso hablar con Steinbrenner. Fue cerca de la hora de marcharse de este mundo que en el lecho de enfermo, Joe DiMaggio le pidió al jefe que lo visitó que hiciera las paces con Yogi. Así lo hizo y públicamente en un programa de radio y en la prensa le pidió perdón por haberlo despedido cuando apenas comenzaba la campaña. Desde entonces fueron muy buenos amigos otra vez y Yogi utilizó una de las frases famosas que le ha dado al beisbol ya que ese día del perdón le dijo al jefe: "No hay problema, yo también he cometido errores en mi vida".
En la guerra y en la paz, como el libro de Tolstoi, siempre lo segundo será lo más agradable.