El presidente de México Enrique Peña Nieto en mayo pasado envió al Congreso una iniciativa de ley, que sería procesada una vez abierto el período de sesiones el 1 de septiembre, para modificar el artículo 4º de la Constitución e incorporar la figura de "matrimonio igualitario" en todo el país.
Los líderes del PRI que controlan las dos cámaras del Congreso, antes que nadie doblaron las manos y dejaron solo al presidente Peña Nieto. Anunciaron que tal iniciativa no es prioridad para el grupo, lo cual significa que el lugar de la iniciativa no es otro que la congeladora.
Sin embargo, para los obispos mexicanos esta ha sido la oportunidad para "mostrar músculo" y posicionarse radicalmente. Hugo Valdemar Romero, director del semanario de la arquidiócesis de México "Desde la Fe", habla de una "traición" a la Iglesia y al Papa Francisco. Ese es el juicio que el padre Valdemar sostiene en amplia entrevista aparecida en importante semanario nacional. El conflicto es grave, sólo comparable a la promulgación de las leyes contra el clero por Plutarco Elías Calles, afirma tajante.
La escaramuza mediática ha sido como un respiro para Peña Nieto, agobiado por los escándalos presidenciales e índices de popularidad récord a la baja. Todo en la víspera de la celebración de las fiestas patrias, donde el hashtag "RenunciaPeñaNieto" ha inundado las "redes sociales", como preludio, quizá, de la manifestación del descontento en las calles convocada para estos días.
Bajo la firma "Frente por la Familia", los opositores a la iniciativa presidencial del "matrimonio igualitario" convocaron a marchar públicamente para manifestar su negativa el pasado sábado 10. Aunque no alcanzaron la meta de realizar marchas en 120 ciudades de los 31 estados del país, sí lograron concentraciones importantes en 27 estados, evidentemente las más numerosas en El Bajío y el Occidente del país.
Vestidos de blanco y gritando consignas como "¡los niños merecen un padre y una madre!", "¡despierta y defiende a la familia!" 1,200,000 personas, según los datos de los mismos organizadores, se manifestaron para defender su idea de "familia natural", la que creen está amenazada. Si bien esta cifra sería apenas 1 % del total de la población total mexicana, se trata de una movilización sin precedentes, no lograda por ningún otro actor social en el país.
Sigue una gran concentración, una megamarcha, el próximo sábado 17 sobre la avenida Paseo de la Reforma, del Auditorio Nacional al Ángel de la Independencia.
La presente discusión pública no es ninguna habermasiana "situación ideal de diálogo", antes bien, aparecen con crudeza todas las limitantes imaginables: el capital y el poder institucionalizado manipulan los potenciales y efectividad de las voces, amenazando los espacios propios donde la vida se reproduce cotidianamente.
Sin embargo si se fortalece, así sea muy estrechamente los espacios para el ejercicio de la democracia. Me permito una cita larga del mismo Habermas, donde él muestra, aunque de manera muy abstracta, los potenciales de democracia que pueden tener discusiones como esta: "En las sociedades modernas los espacios de contingencia para las interacciones desligadas de contextos normativos se amplían hasta tal punto, que tanto en las formas desinstitucionalizadas de trato en la esfera de la vida privada-familiar como en la esfera de la opinión pública acuñada por los medios de comunicación de masas "se torna verdadera en la práctica" la lógica propia de la acción comunicativa."
En un país donde se ha fomentado durante siglos la cultura de la obediencia, atestiguar una discusión de esta naturaleza no puede ser sino buena noticia. Que la discusión de los temas en los que se juega la vida cotidiana se haga costumbre depende sólo de nosotros. Que aprendamos a argumentar y escuchar los argumentos del otro. Que aprendamos tanto el valor de la propia persona, como el valor del consenso, sería el camino a recorrer para hacernos progresivamente una sociedad cada vez más racional.
En alguna ocasión que visitaba una colonia donde los vecinos se reúnen regularmente para resolver problemas comunes, me decía, con toda convicción, uno de los integrantes de esos colectivos: "Empieza uno a ver que su palabra sí vale". Ojalá más, podamos llegar pronto a esa misma conclusión.