Gómez Palacio y Lerdo CONGRESO DE DURANGO Gómez Palacio Detenidos

ENFOQUE REGIONAL URBANO

¿Y tú qué has Hecho para...?

RAUL MUÑOZ DE LEON

¿Qué has hecho tu por el progreso humano; en dónde están tus obras, tus proyectos, para hacer que el hermano ame al hermano, y por hacer a los hombres más perfectos?

Antes que tú, la humana inteligencia,

Ha procurado el bien por todas partes;

Ha inquirido las leyes de la ciencia,

Ha dictado las reglas de las artes.

Otros, antes que tú, modificaron

De toscos materiales, la estructura,

Y de sus hábiles mentes brotaron

Poemas diversos de buena hechura.

La casa que te cubre con su techo,

El pan que tu existencia vigoriza;

El Código que ampara tu derecho,

El arado que el campo fertiliza.

Ya que por tí lucharon con exceso:

Emprende de la gloria, la jornada;

Huye de la ociosidad que te anonada

¡y acógete al trabajo y al progreso!

Estos son fragmentos versificados del exquisito poema "A un Joven Ocioso" de Gregorio Torres Quintero, que aprovecho como materia para el trabajo de hoy. El tema de este Enfoque está formulado en singular, pero realmente la pregunta debería plantearse en plural para involucrarnos todos en la cuestión: ¿Qué hemos hecho para merecer lo que tenemos y de qué manera hemos colaborado para alcanzarlo?

Profesor, pedagogo, cuentista y poeta, Gregorio Torres Quintero nació en Las Palmas, Colima el 25 de mayo de 1866 y fallece en la Ciudad de México el 10 de enero de 1934. Fue un innovador del sistema educativo nacional. Perteneció a la generación de Enrique Rébsamen, Justo Sierra, José Vasconcelos y Gabino Barreda quienes, con el maestro Torres Quintero, integran la pléyade de colosos del pensamiento educativo mexicano. Sus restos mortales descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres en la Capital de la República. Autor, entre otras, de las siguientes obras; Método Onomatopéyico de Gramática y Lectura, Cuentos, leyendas y sucedidos, La Patria Mexicana, Tierra de Héroes, Cuentos Colimotes, Guía del Método Onomatopéyico, etc.

Accidentalmente nació en Colima, pues su padre don Ramón Torres salió huyendo de Los Reyes, Michoacán, donde vivía con la familia, tras haber golpeado y herido a un sacerdote que había abusado de sus hermanas; tomó la primera diligencia que pudo, la que se dirigía a Colima, donde su madre, embarazada de Gregorio dio a luz; por eso éste nació en Colima y no en Los Reyes. Debido a esta circunstancia, ambas entidades federativas se disputan la paternidad del poeta y escritor.

Su obra poética es vasta y rica, sobresaliendo la que dirige a un joven que pasa la vida de manera contemplativa, cuestionándolo acerca de su aportación al progreso, pero al mismo tiempo lo alienta para que participe creativamente en el avance de la civilización.

Quienes nacimos en esta época, sin duda somos afortunados, pues al venir al mundo encontramos prácticamente todo hecho, bastando un esfuerzo mínimo y a veces insignificante para tener al alcance de la mano toda clase de satisfactores, de bienes, incluso de comodidades y en un sentido extremo, dependiendo de la condición económica del individuo o de la familia, de lujos, de caprichos, de vanidades. . .

Pero una familia típica de nivel medio goza de lo siguiente: sólo con oprimir un botón tiene luz eléctrica; maneja una válvula u opera un grifo y cuenta con agua, con refrigeración o clima artificial, o conecta un aparato y disfruta de calefacción, previa la instalación de las líneas de conducción.

Aprovechamos y disfrutamos de un número indeterminado de objetos que, cuando llegamos ya estaban aquí sin que nosotros hayamos participado en su creación o confección. Fíjese: plato, cuchara, tenedor, taza, vaso, olla, cazuela, jarra, sólo por señalar algunos, ya estaban cuando aparecimos y no hicimos nada en su invención; sólo los aprovechamos. ¿Y las tijeras, las pinzas, los cortauñas, la plancha, la licuadora, la lavadora, la secadora, la estufa de gas, el boyler, los aparatos de refrigeración y de calefacción, tan útiles y necesarios; los bolígrafos, la pluma fuente, el lápiz, el cuaderno, la libreta, el sacapuntas; rastrillo, espejo, navaja, etc.? ¿Cómo llegaron a nosotros y cuál fue nuestro grado de colaboración?

Tenemos cama, colchón para descansar, dormir y recuperar energías; contamos con sillas, mesas, sofás o sillones. Usamos el sanitario y con sólo dar vuelta a la "manivela" del depósito viene una descarga para desechar la materia fecal y limpiar el inodoro. ¿Quién o quiénes son y donde están los que lo inventaron? Y el drenaje y los sistemas sanitarios; y la regadera para que la persona se dé una "ducha" y limpie su cuerpo de impureza y suciedad. Todo es producto del progreso, y nosotros qué...?

El teléfono, el telégrafo, la bombilla incandescente o foco; la radio, el micrófono, la televisión, el motor de combustión interna, el automóvil, la bicicleta, "el tocadiscos", el disco de acetato, el "cassete", la grabadora, todo producto del ingenio y de la inteligencia humana.

¿Y lo moderno, expresión del avance tecnológico que a muchos nos ha rebasado: la telefonía celular o móvil, internet, sistema y aparatos de computación; las redes sociales: twiter, facebook, wathsap, instagram, (así se escribe?); tablet, ipad, ipod, la pantalla de plasma; you tube, netflix, sky, etc?

Todo esto no lo conoció el maestro Torres Quintero, pues su poema se publica entre finales del Siglo XIX y principios del XX, y sin embargo ya cuestionaba a la juventud de la época por medio de la literatura y la poesía sobre su participación en el avance y el desarrollo.

Vivimos una época de mucha agitación y aceleración; cada día surge algo nuevo producto de la ciencia y la tecnología que nos asombra y de manera sutil y callada reclama nuestra pasividad y desinterés, pues miramos el mundo, la vida y su evolución de manera contemplativa, limitándonos a "vivir" solamente, es decir comer, dormir, descansar y jugar; esto es, desperdiciamos lamentablemente el tiempo, que no recuperaremos jamás, porque "el tiempo perdido hasta los santos lo lloran". Recordemos aquella sabia y noble advertencia popular: "Quien pierde la mañana, pierde el día; quien pierde la juventud, pierde la vida". O no?

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