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Ira

Diálogo

YAMIL DARWICH

La ira es un sentimiento negativo, emoción que se caracteriza por contener enojo e indignación; consecuentemente, es la respuesta desproporcionada, exagerada a la causa que la generó, que rompió con el principio básico del equilibrio emocional que dice: "a toda acción -influencia exterior- debe haber una reacción equivalente y de igual medida".

Ese sentimiento de enojo mayúsculo debiera ser concientizado y manejado con apoyo en la razón; genera sensaciones de frustración, desamor, odio y hasta deseos de agresión, dependiendo del estado del equilibrio mental que tengan las personas airadas.

Cierto que los psicólogos recomiendan que el coraje debe ser externado, de tal manera que se evite una "implosión" que desarrolle otros sentimientos negativos y hasta afectaciones personales, como la angustia o frustración, que pueden llegar a ser extremos, despertando depresión en grados variables, pérdida de autoestima, sensaciones de menosprecio, violencia, etcétera.

Es un "enojo explosivo" que genera -en quien la padece- una respuesta hacia el exterior que incluye violencia física o psíquica, despertando un proceso morboso de las esferas de la salud humana: primero con alteración de la psicológica, -la ira - que lleva a la alteración del medio social -choque con familiares, amigos o compañeros de labores, inclusive con otros individuos en la vía pública- en que se desenvuelve el sujeto y que en un plazo variable produce consecuencias físicas -la gastritis y las úlceras estomacales son un buen ejemplo-.

Cuando el equilibrio emocional está alterado, caso de la neurosis -frecuente entre aquellos que han sometidos a estrés intenso, como los veteranos de guerra o habitantes de metrópolis - la relación causa-efecto se rompe y la respuesta puede ser violenta en extremo.

Así vemos al airado esposo, celoso descontrolado, que actúa en desmedida y llega a cometer homicidio; o el joven desesperado por la agresión constante de compañeros de escuela o trabajo -por ejemplo- que estalla cometiendo actos con grados variables de agresión física o social. Piense en aquellos (as) que premeditadamente levantan falsos a compañeros (as) para demeritarles, donde la ira, disimuladamente contenida, se expresa con infundios en el medio laboral.

Es de comentar la respuesta del enojo de los padres, quienes sin contar con mayores recursos -por ignorancia o displicencia - golpean a los hijos hasta lastimarlos y/o matarlos. Recuerde las noticias de bebés lesionados y muertos por sus padres en estados iracundos, gravemente descontrolados.

Con tales antecedentes podemos evaluar los sucesos que en los últimos tiempos se están dando en el mundo contemporáneo.

En EUA, la ira desbordada de elementos policiacos blancos sometidos a estrés permanente -por su propio trabajo en las calles- que responden desequilibradamente asesinando a personas de color, de quienes interpretan como agresión movimientos corporales naturales. El caso del agente que descargó cuatro balazos en un automovilista que intentaba sacar -a petición expresa- del bolsillo de su pantalón una identificación.

Las consecuencias ya son graves, con protestas airadas en diferentes ciudades, por grupos de personas a quienes el acto ha desbordado su capacidad de contención de ira y que, en algunos casos, son manipulados -conociendo su estado emocional - por otros, grupos organizados de anarquistas y radicales étnicos. Como ejemplo, la reaparición de los llamados "Panteras Negras", quienes luchan contra la discriminación racial.

Caso aparte y que nos compete directamente, son los grupos autodenominados "Guardianes de la Frontera", quienes actúan extraoficialmente, tratando de contener violentamente la inmigración a través de la frontera México-EUA. Son asesinos aparentemente desapercibidos.

En esas circunstancias, Usted podrá considerar lo nocivo del mensaje de líderes emocionalmente inestables, como el del candidato Donald Trump, que aprovechan la inquietud social del país para "llevar agua a su molino" y ganar adeptos. Lo grave es que no existe regulación legal que contenga arengas pro violencia.

Pensemos en los grupos anarquistas, que mezclados entre los protestantes, maestros del sureste de México, provocan la respuesta violenta de las autoridades, buscando "bandera" para crear mayor desestabilidad de la zona. Hoy día, por estudios forenses, se sabe que los asesinados en Nochixtlán, presentaban heridas con balas de calibre diferente al utilizado por las policías que participaron en los hechos.

Igual sucede con los aficionados de algún deporte. Recuerde el último escándalo provocado por porristas del equipo Tigres de futbol soccer, que ante la frustración respondieron iracundamente con actos de violencia que, por supuesto, fueron respondidos de igual forma por algunos laguneros. En el caso, ¿quiénes son los responsables?: ¿los aficionados condicionados por la mercadotecnia?, ¿o los generadores de la adicción con propósitos económicos?

La ira, como respuesta exacerbada por la vida violenta del presente, es una realidad que hemos de enfrentar cotidianamente.

Empecemos por conocer sus causas y hacer un autoanálisis de nuestro estado emocional; luego, busquemos mejorar nosotros mismos, para poder ayudar a superar los momentos vividos por nuestros cercanos en ese estado emocional. ¿Qué tan enojón es usted?

ydarwich@ual.mx

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