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Pisadas seguras

Este deporte también puede tener sus consecuencias si no te cuidas

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Carlos F. Rodríguez

Correr tiene muchos beneficios para la salud, pero si no se toman ciertas precauciones, pueden ocasionarte algunas lesiones.

Este deporte cada vez es más popular ya que tiene una propuesta sencilla: es fácil, accesible y barata, además de que genera muchas satisfacciones, pues mejora el estado de ánimo, control de peso y brinda mayor energía.

Pero no todos son beneficios: correr, al contrario de lo que puede parecer, es un deporte exigente con quienes lo practican. Aunque cada caso es particular, hay dos grandes causas de lesiones: una técnica inadecuada, tanto en los volúmenes de entrenamiento como en la carrera; y la acumulación de esfuerzos, asociada a un cierto enganche de los corredores que no siempre descansan lo que deben.

A partir de cierta edad, entre 35 y 40 años de edad, y en cualquier caso, si no se sigue una rutina adecuada de estiramientos y descanso, los riesgos de lesión se disparan. En estos casos, y después de cierto volumen de entrenamiento, el estrés a que se somete el organismo provocará lesiones en el sistema motor: pies, pierna o espalda. Además, casi siempre serán las mismas.

A un ritmo de zancada, un corredor realiza aproximadamente 180 pasos por minuto, por lo que en una hora hará diez mil 800 pasos, la mitad de ellos con cada pierna. Esto supone cinco mil 400 impactos en cada pie y rodilla, además del esfuerzo asociado a los músculos y tendones de cada extremidad y el doble en la pelvis y espalda.

Las lesiones más frecuentes que acompañan al corredor son aquellas que están directamente involucradas con la parte motora: pie, pierna y pelvis. Las lesiones en el pie más frecuentes son la fascitis y la tendinitis de Aquiles. En la pierna, son frecuentes la periostitis y la inflamación del tendón rotuliano, consecuencia de la articulación de la propia rodilla. Por su parte, en la pelvis, las lesiones vinculadas a las inserciones de la pierna: isquiotibiales, psoas o la conexión con la espalda, el piramidal. Y con carácter general, las llamadas bursitis.

Antes de afrontar la exigencia de una prueba de larga distancia, como un maratón, hay que tener en cuenta los riesgos que existen:

Corazón: Las mayores causas de muertes están vinculadas a trastornos en el corazón, como arteroesclerosis (estrechamiento de las arterias) o problemas congénitos en el músculo cardiaco. Correr afecta al corazón y aumenta su tamaño, ya que debe compensar el incremento de sangre que necesita distribuir alrededor del cuerpo cuando hace ejercicio.

Deshidratación: Es el principal problema para los corredores, tanto por la falta de líquido como por el exceso. A este trastorno se le conoce como hiponatremia, que es cuando la persona ingiere una cantidad excesiva de agua que reduce la cantidad de sodio en el cuerpo. Por su parte, la falta de líquido puede causar mareos y ganas de vomitar.

Músculos y articulaciones: Los corredores están expuestos a lesiones leves, como torceduras o esguinces, pero también pueden sufrir problemas musculares más graves o trastornos que requieren un proceso de recuperación más largo. Es común que se produzca un desgarre en un músculo, la rotura de un menisco en la rodilla o un espolón calcáneo, que es la calcificación del talón.

Sistema inmunológico: Una rutina de ejercicios diaria puede reforzar el organismo, pero exigirle a un nivel extremo puede generar un efecto contrario. Por ejemplo, un entrenamiento muy exigente, como el que se suele hacer para pruebas de larga distancia, debilita al sistema inmunológico incluso semanas después del esfuerzo físico, lo que deja al cuerpo expuesto a infecciones respiratorias.

Irritación por fricción: Correr durante un periodo de tiempo largo ocasiona un roce constante de la piel con el material de la ropa que se está utilizando. Esta fricción puede generar irritación en diferentes partes del cuerpo, que pueden convertirse en heridas abiertas. Hay cremas para tratar de evitar el efecto del roce y ropas deportivas con materiales adecuados para las pruebas de largas distancias, pero en algunos casos, estas prevenciones no son suficientes.

Prevención

Carlos Romo Cruz, médico ortopedista, comenta que para evitar y prevenir una lesión, un corredor debe tener un adecuado programa de calentamiento y estiramiento antes de correr, así como de enfriamiento al terminar la actividad. También, el uso de zapatos tenis adecuados, acojinados, aparte de no entrenar en superficies duras, si no en blandas, como arcilla, pasto o tierra, y checar oportunamente sus problemas de pisada con el ortopedista para corregir los defectos con el uso de ortesis (plantillas) que brinden un mejor soporte a sus articulaciones.

“Hay que cuidarnos mucho de no correr con sobrepeso y obesidad, pues esto condiciona las lesiones. Es importante para el corredor alternar su actividad física aeróbica a través de ejercicios en un gimnasio de fortalecimiento, evitar la masoterapia, es decir, acudir con empíricos a masajes, y ante cualquier molestia, consultar con su especialista para resolver su problema”.

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