SU SALUD BUCAL
INSTRUMENTOS FACTURADOS EN LA ENDODONCIA
La obturación del conducto radicular o endodoncia, para ser exitosa, necesita de una serie de maniobras previas que condicionen su calidad. Existen varias causas que pueden dar lugar a una obstrucción parcial o incompleta del conducto radicular, tal es el caso de los instrumentos fracturados dentro del conducto, situación que retrasa el tratamiento y su éxito queda entre dicho, a menos que se pueda sacar el fragmento.
La fractura de instrumentos dentro del conducto radicular sigue siendo un problema que pone en duda el éxito del tratamiento de endodoncia, a pesar de contar con instrumentos de materiales resistentes y técnicas de instrumentación que disminuyen el riesgo de la fractura de instrumentos.
Considerando el delicado diámetro de la punta de un instrumento que se espera que corte sustancia tan dura como la dentina, es admirable que sólo pocos instrumentos endodónticos se fracturan. También se atribuye el sentido táctil y habilidad manual del operador. Si se toman las precauciones, cuidados y se usan adecuadamente los instrumentos; aun así un fragmento de instrumento puede ser abandonado dentro del conducto radicular; existen varias posibilidades terapéuticas: Eliminar el fragmento, Sobrepasar el fragmento, Preparación y obturación del conducto hasta el fragmento, Posibilidad de cirugía. Intentar eliminar el fragmento deberá ser la primera opción dentro de las posibilidades terapéuticas; se han publicado numerosas técnicas y aditamentos para lograr desalojar el instrumento también diversas investigaciones acerca de la remoción con éxito de cuerpos extraños del conducto radicular utilizando instrumentos ultrasónicos. Cuando el fragmento se halla fijado en el conducto y no es posible extraerlo por ningún método, se intenta pasar el fragmento con escariadores o limas; si se consigue, el conducto se prepara del modo habitual hasta la proximidad del ápice o final de la raíz, se obtura y termina el tratamiento como en cualquier condición normal. Muchos autores afirman que un instrumento fracturado, incluido dentro del conducto, no tiene repercusiones negativas sobre el éxito del tratamiento, siempre que el conducto sea preparado cuidadosamente hasta el ápice dental y se pueda obturar o rellenar herméticamente. Es relevante mencionar que las condiciones de salud del tejido pulpar remanente en el conducto radicular son críticas para decidir si sólo con la instrumentación y obturación basta para lograr el éxito deseado.
Por el contrario, si el tejido es necrótico y el operador llegó sólo a limpiar hasta la lima 20 y fue ésta la que por algún factor se fractura, el operador hará uso de su habilidad y pericia para poder sobrepasar el instrumento sin modificar la anatomía propia del tercio apical y/o conducto radicular. Si se dificulta el pasaje del instrumento y se genera transportación, la cirugía periapical acompañará las maniobras posteriores a la obturación del sistema de conductos, debido a que se separó un instrumento delgado, no limpió lo suficiente, atrapó material necrótico y no fue limpiado a conciencia el sistema de conductos radiculares. El clínico deberá de estar preparado para informar al paciente que un instrumento fue separado y dejado dentro del conducto radicular, deberá saber cómo manejar este momento teniendo la habilidad manual para desalojar el instrumento o si éste es dejado.
Existen diferentes alternativas de solución para poder remover las limas separadas en los conductos radiculares, las cuales son racionales si son manejadas con destreza y si se cuenta con las condiciones favorables para hacerlas.
Por: Dr. Manuel Acuña Cepeda