Si en los Reyes está el regalar, aquí va mi lista. De los diez libros seleccionados, tres ya están conmigo. Siete quedan en espera. Sé que llegarán.
1. De Tlatelolco a Ayotzinapa. Las violencias del estado de Sergio Aguayo (Editoriales Atrament y Proceso, México, 2015) es un libro que arranca con dos dedicatorias especiales del autor, comentarista sólido del programa de televisión Primer plano (Canal Once, Instituto Politécnico Nacional, México). La bienvenida al libro es dada con un texto escrito a mano por el maestro Aguayo y por su retrato: "Cuando leas este libro piensa que lo escribí para ayudarte a entender la violencia. Nadie nos regalará la tranquilidad. La tenemos que conquistar con la pasión y con la razón. Esos son los ingredientes que metí en esta obra. Espero que te guste y te sirva". La segunda dedicatoria es el subrayado con fluorescente de lo recién leído: "Para quienes se rehúsan a ser títeres de las élites políticas, económicas o criminales. Para quienes buscan la libertad apoyándose en el conocimiento y la razón".
2. Cuando el hombre encontró al perro de Konrad Lorenz, (Editorial Tusquets, 1ª. Edición, México, 2014) vela por la calidad de vida entre humanos y animales. Breve vistazo a su contraportada: "(Es un) libro que está dedicado al animal que más creemos conocer y sobre el que, no obstante, tantas cosas nos quedan aún por descubrir. Konrad Lorenz nos conduce aquí hasta los orígenes del 'encuentro' entre el hombre y el perro, a cuando se estableció la relación entre nuestros antepasados y el chacal y el lobo. Estos orígenes han influido en todas las formas complejas de comunicación, obediencia, odio, fidelidad y neurosis que han ido configurando la historia entre amo y perro".
3. Mujeres y libros. Una pasión con consecuencias de Stefan Bollman (Ed. Seix Barral, México, 2015) desafía las pavorosas cifras de nuestras Encuestas Nacionales de Lectura. En Mujeres y libros, cuenta su prologuista: "Mi madre era una rara que corría toda la mañana para tener la comida preparada cuando llegáramos del colegio, recoger la cocina a toda prisa y, por fin, sentarse a leer. Ése era su tiempo y nada más, se lo había ganado con el sudor de su frente… Decía 'Voy a leer', desaparecía mamá y aparecía Anamaría… Las otras madres de mis amigas, todas llevaban en apariencia una vida similar a la de mi madre. Cuidaban de su casa y de sus maridos e hijos… Por fuera, ella, igual que las demás, casada y viviendo para y por su familia. Pero, por dentro, qué distinta".
4. Humillación en las redes por Jon Ronson (Ediciones B, España, 2015) provoca preguntas duras: ¿quiénes se escapan del proceder cobarde de quienes recurren al anonimato de las redes sociales y de otros medios de comunicación para pulverizar con mentirosa saña? ¿De dónde les viene a los blandengues emisores mediáticos tan vulgarísimo gusto? Ronson tiene ricas hipótesis desde su contraportada. "Los humillados son hombres como cualquiera de nosotros que un día, a través de las redes sociales, hicieron un comentario que resultó malinterpretado. Una vez que su 'pifia' sale a la luz, la indignación general, en esas mismas redes sociales, cae sobre ellos con la violencia de un huracán y una turba enfurecida los destroza, se mofa de ellos y los demoniza hasta hacerles perder el trabajo y cambiar por completo sus vidas… Destacan los defectos de los demás de manera implacable, definen los límites de la normalidad echando a perder las vidas de aquellos que no se ciñen a las reglas. Estamos usando el escarnio (y la vergüenza) como una suerte de control social".
5. Musicofilia. Relatos de la música y el cerebro del doctor Oliver Sacks (Ed. Anagrama, 2ª. Reimpresión, México, 2015) es un librazo. Una leída su cuarta de forros confirma que es un texto científica y artísticamente sobresaliente: "A través de los fenómenos como la 'amusia' o incapacidad para sentir la música, el hipermusical 'Síndrome de Williams', un extraño fenómeno de extrema sociablilidad, las alucinaciones musicales, las melodías pegadizas susceptibles de convertirse en bucles sonoros, los perjuicios de nuestra fijación con el iPod o la música como inspiradora de auténtico terror, Sacks elabora un análisis de la identidad humana y de cómo la música en un mundo en el que no hay manera de escapar de ella".
6. Vivir la vida de Sara Sefchovich (Ed. Alfaguara, México, 2015) sería el tercero de los libros que yo tuviera de mi ahora epistolar y virtual amiga. Con qué gusto caminé por varios pasillos de la librería Gandhi Torreón y vi los resultados del trabajo titánico de Sara con sus distintas facetas narrativas. De Vivir la vida, comenta Myrna Ortega: "Este libro narra la increíble historia de una mujer como cualquier otra, a la que, sin embargo, le sucede absolutamente todo lo humanamente imaginable y mucho de lo inimaginable".
7. El arte como terapia de Alain de Botton y John Armstrong (Ed. Océano, México, 2014) es un exquisito ejemplo de edición creativa que, primero, decidí poner en las manos de una especialista en arteterapia, la maestra Aurora Luna. "Frecuentemente, escuchamos que el arte es muy importante, pero pocas veces nos dicen por qué. Botton y Armstrong creen que el arte puede ayudarnos con nuestros dilemas más íntimos y ordinarios: ¿por qué mi trabajo no es más satisfactorio? ¿Cómo puedo mejorar mis relaciones? ¿Por qué la política es tan deprimente?".
8. En busca del tiempo perdido de Marcel Proust (José Janés Editor, Primera edición, Barcelona, 1952. Traducción del francés por Pedro Salinas y José María Quiroga Pla) vive conmigo desde hace ya varios años. Casi diez. Fue un rescate supremo de uno de tantos tiraderos a los que visito con fe. Mi libro con pastas de piel, color azul marino, ha esperado con su paciente aroma a antiguo alguna mirada que acaricie sus 1567 páginas y su prólogo. Este 2016 no se va sin que yo apueste por esa locura mágica, placentera, clásica, escalofriante, privilegiada de leer lo que un alma clásica redactó y que, según no pocos historiadores y críticos, es la "obra cumbre de las letras francesas del siglo XX".
Los libros 9. y 10. los recibí en su versión digital, particularísima, por parte de sus autores. Sendas reseñas en entregas próximas de esta columna: La lujuria del Gourmet del primer actor mexicano, Carlos Bracho (Ed. Benma, México, 2015) y Cómo ser un mexicano exitoso de Adrián Gutiérrez (Ed. Imprejal, México, 2015). A los dos, la gratitud por confiarme la lectura de sus trabajos narrativos.
Postdata infaltable. Tal como viene sucediendo desde 2000, buscaré la manera de continuar mi lectura sobre un tema que respeto y confirmo cada día más. Las siguientes tres opciones también son parte especial de mi lista de Reyes 2016: Todos somos resilientes de Valeria Schwalb (Ed. Paidós, México, 2015), Tutores de resiliencia de José Luis Rubio y Gema Puig (Ed. Gedisa, México, 2015) y La resiliencia invisible. Infancia, inclusión social y tutores de vida de Isabel Martínez Torralba y Ana Vásquez-Bronfman (Ed. Gedisa, México, 2015).
Yo sí creo en los Reyes Magos. A mis casi 47 y medio de andanzas, sé que en ellos está el regalar. Si pudieron dar con la estrella máxima, conmigo pierde no tendrán.
@RenataChapa
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