Conservadores del Museo de Arte de Cleveland trabajando en el Museo del Cabo Ann. Foto: the Cape Ann Museum
Las llamadas técnicas nucleares de análisis no destructivo abren la posibilidad de conocer la composición de las obras artísticas, así como evaluar el daño ocasionado por el paso del tiempo y proceder a su restauración. Este tipo de procesos se han empleado ya en la rehabilitación de piezas de arte sacro y han mostrado excelentes resultados.
El patrimonio cultural de la humanidad siempre se ha visto amenazado por un factor imposible de controlar: el trascurso del tiempo y el deterioro que ocasiona en las obras. Hasta hace algunas décadas la única manera de preservar una pieza de arte era manteniéndola en las condiciones idóneas que evitaran el desgaste de sus materiales, estructuras o pigmentos. En el caso de las obras pictóricas, los museos o galerías mantienen dentro de sus salas una temperatura e iluminación controlada, restringen el uso de flash para evitar que las películas, mezclas y brillos de los pigmentos fotosensibles se debiliten o reaccionen de manera negativa, sin embargo ninguno de estos métodos garantizaba la preservación y se encontraban lejos de propiciar la restauración de las obras.
Hoy las técnicas nucleares de análisis no destructivo ofrecen la posibilidad de conocer la composición química de los materiales, de los pigmentos y de sus mezclas, las capas de pintura, el sentido, grosor y presión de las pinceladas y hasta los bosquejos previos, aspectos invaluables que hacen posible una restauración oportuna, segura y fiel a la originalidad del artista.
¿QUÉ ES EL ANÁLISIS NO DESTRUCTIVO?
El análisis no destructivo efectuado bajo técnicas nucleares se basa en diferentes y complejas tecnologías de estudio que, como su nombre lo dice, no destruyen la materia analizada. A diferencia de otras técnicas destructivas, como la mayoría de los estudios químico-reactivos, los métodos nucleares no hacen reaccionar la materia ni la deterioran. Las técnicas que emplea el análisis no destructivo son:
Luz ultravioleta (UV): permite evidenciar las intervenciones posteriores a la pintura original, así como enfatizar los fondos tenues u oscurecidos.
Reflectografría infrarroja (IRR): permite revelar dibujos y bosquejos preliminares a la pintura en caso de ser existentes.
Fluorescencia de rayos X (XRF): identifica pigmentaciones e incrustaciones inorgánicas en la composición del lienzo y la pintura.
Otros equipos utilizados son el acelerador de iones de micro y macrohaces, el medidor analítico estabilizado (MAE) y el equipo de transmisión de gamma, los cuales permiten conocer la composición de los materiales en los pigmentos, lienzos y adheridos del polvo y aire, entre otras cosas.
Los equipos de análisis nuclear pueden ser manipulados por radiólogos, expertos en criminología, expertos en estudios de materiales y arqueólogos, entre otros. Lo único que se necesita es conocer su funcionamiento específico y las medidas de seguridad que implica, además de una certificación por parte de una universidad, institución o del fabricante. Por otra parte, para ser implementadas en el análisis de piezas de arte se requiere una certificación y validez oficial del museo, organización, gobierno o confederación y seguir los lineamientos que este solicite.
UNA ESPERANZA PARA EL ARTE
Los primeros análisis no destructivos tuvieron lugar hace 50 años con la utilización de rayos X para el estudio de algunas obras, pero el equipo se ha ido optimizando y haciéndose cada vez más versátil y barato, al mismo tiempo que las técnicas se han ido perfeccionando, todo ello permitió que estos procesos fueran mayormente factibles para la restauración y análisis del arte plástico. Anteriormente la restauración de obras artísticas dependía en gran medida de métodos destructivos e invasivos o basados en las técnicas y tendencias del período en que se estimaba había sido creada la pieza, de tal forma que se corría el riesgo de afectar la técnica original si los cálculos eran imprecisos.
Los métodos no destructivos, por su parte, permiten vislumbrar un alargamiento en la vida de piezas de arte de incalculable valor cultural, lo que podría asegurar su preservación para disfrute de futuras generaciones. Los procesos utilizados permiten a los restauradores reconocer la composición de un material y evidenciar las técnicas con que fue realizada la obra; en el caso de las pinturas es posible el sentido y grosor de las pinceladas garantiza que el método de restauración empleado iguale la pintura original; en el caso de las esculturas se pueden conocer los cortes, golpes y raspaduras posteriores al acabado original del artista, esto abre la posibilidad de analizar y priorizar las áreas de restauración.
RESTAURANDO ARTE SACRO
Una de las instituciones que ha tomado más renombre e importancia en los últimos meses por el uso de técnicas nucleares de análisis no destructivo es el Centro Nacional de Aceleradores (CNA), en España, quien ha llevado a cabo el análisis de El Cristo Crucificado de Juan de Espinal (segunda mitad del siglo XVIII) que forma parte del acervo del Palacio Arzobispal de Sevilla, una de las pinacotecas más importantes de Sevilla junto con el Museo de Bellas Artes y la Catedral.
El CNA se encargó del análisis de dicha pintura que ha sido considerada entre las obras más importantes del artista, cuya restauración se determinó en abril de 2015 tras los estudios del CNA. Espinal fue discípulo de Domingo Martínez, y ambos son reconocidos como los dos más grandes pintores de la escuela sevillana de pintura del siglo XVIII, por lo cual era sumamente importante que el estudio se realizara sin poner en vulnerabilidad la obra.
Los resultados del CNA mostraron que la pintura no contó con dibujos preliminares o bosquejos y permitió observar la técnica empleada y la aparición de los segundos planos, asimismo hizo evidentes las modificaciones que había sufrido por la humedad absorbida en los diferentes lugares del Palacio y la absorción de pigmentos inorgánicos.
Como dato curioso, el hecho de no contar con bocetos impidió que se corroborara la autoría de Espinal, uno de los objetivos de la investigación.
Un gran número de obras han sido ya analizadas alrededor del mundo con técnicas nuclerares, incluso en México La Virgen de Guadalupe (ayate de san Juan Diego) de la Basílica de Guadalupe había sido analizada con rayos X, luz ultravioleta y procesos químico-reactivos en la década de los ochenta y fechas posteriores, La Mona Lisa, el presunto Manto Sagrado, La Última Cena y otras obras reconocidas habían sido analizadas.
Gracias a que el equipo de estudio se ha ido perfeccionando y nuevas tecnologías se han hecho factibles para el análisis no destructivo, como el caso del acelerador de iones de micro y macrohaces, hoy es posible un mejor estudio ya que se cuenta con equipos cada vez más sofisticados, seguros y con costes relativamente bajos.
EL FUTURO DEL ARTE
Las técnicas de análisis no destructivo se empiezan a expandir por el mundo en la búsqueda de una preservación y restauración que garantice un patrimonio cultural para las nuevas generaciones.
Las instituciones encargadas de mantener el patrimonio mundial de arte plástico cada vez se capacitan más en los sistemas de análisis y restauración, a la par que se crean organizaciones especializadas en estas tareas y sistemas.
Correo-e: iran.elias@hotmail.com