Alex Rodríguez, con todo y perder un año completo por la suspensión del anterior Comisionado Bud Selig por aquel problema de la tienda de sustancias prohibidas en Coral Gable, Florida, está a solamente 75 jonrones de alcanzar el gran récord de 762 de cuadrangulares que tiene Barry Bonds cuando le quedan dos años de contrato. Obviamente necesitaría tres años bastantes buenos para poder alcanzar a Bonds considerando su edad por los 40 años y naturalmente poder mantener un ritmo de 25 cuadrangulares por año que no es nada fácil.
El año pasado Alex dio sorpresivamente 33 jonrones que son una muy buena cantidad, pero los años pasan y el Padre tiempo es inexorable. Por lo pronto Alex con sus 678 jonrones estás a 27 de la cifra sagrada de Babe Ruth de los 714 bambinazos conectados y si lo alcanza cobrará otro dinero extra. Muchos esperamos que este mismo año llegue a los 714 cuadrangulares, pero considerando las circunstancias no va a ser nada fácil.
Todo un veterano y muy inteligente para batear, Alex ha usado desde hace rato el porchecito del lado derecho en el nuevo Yanqui Stadium para colocar por allí sus jonrones, pero cuando encuentra la clase de pitcheo que le gusta todavía puede producir batazos monumentales jalando la bola sobre su banda.
Pero posiblemente lo mejor que ha logrado en un año y feria Alex es cambiar su imagen, ya que cuando fue suspendido un año por el problema de Florida y las sustancias prohibidas era posiblemente el jugador más odiado en todas Ligas Mayores, con abucheos al máximo.
Pero después de su esforzada temporada de 33 jonrones el año pasado y estar muy bien de comentarista en unas transmisiones por televisón en la posttemporada pasada se convirtió nuevamente en un favorito de muchos aficionados.
Llegó la noticia hace unos días que en la tienda de souvenirs del estadio George Steinbrenner en Tampa ya se agotaron las camisolas con el número 13 en la espalda, la camisola de Alex. Ha reemplazado a Derek Jeter como el más popular jugador del Yanquis y se recuerda que por años y años la camisola de Derek Jeter con el número dos en la espalda fue la más vendida año tras año en el mundo de la pelota.
Es curioso que tanto Barry Bonds como Alex llevan cargando el letrero de esteroides, aunque en el caso del primero nunca ha confesado que usó esteroides, pero nadie lo cree y por eso no han votado por él para que esté en el Salón de la Fama. La manera que aumentó de peso un jugador delgado cuando debutó con los Piratas de Pittsburgh al Sansón que se convirtió ya estando con los Gigantes de SF lo delataron como consumidor de la manzana prohibida. El jonrón que dio en Anaheim durante la Serie Mundial 2002 fue tan portentoso que nos convenció en que se había vuelto como Popeye cuando comía sus espinacas para vencer al malvado Brutus y a cualquiera. En cuanto a Alex ya hace mucho confesó haberse puesto esteroides y estaba muy apenado por ello. y luego estalló la bomba con el problema de Florida.