Un grupo de científicos de la Universidad Técnica de Graz, Austria, realizaron una aplicación basada en una interfaz cerebro-ordenador, que puede transmitir música desde la parte central del sistema nervioso (encéfalo) a una partitura, mediante el pensamiento. El proyecto lleva por nombre Brain Composer, el cual tomó como punto de partida un método existente en el sistema interfaz cerebro-ordenador (BCI, por sus siglas en inglés) que es empleado para trasladar el pensamiento a un papel.
Ese método se denomina potencial relacionado con eventos (PRE) P300, que es un patrón conocido en las electroencefalografías (EGG) que se usa en aplicaciones de BCI como controladores medioambientales, pintura, o navegadores web. Para el desarrollo de la investigación el equipo adaptó el patrón P300 con el fin de componer música, de tal manera que crearon un sistema de composición encefálica.