SENECTUTE
"Más que desear vivir un largo tiempo, que tu deseo sea vivir bien". Benjamin Franklin.
¿Por qué algunas personas lucen y se sienten más jóvenes de lo que realmente son, mientras a otras les sucede lo contrario? ¿La manera en la que envejecemos está determinada genéticamente? ¿El destino de nuestro envejecimiento ya está escrito desde que nacimos? ¿No hay nada que hacer acerca de envejecer?
Hace más de dos mil años, Cicerón escribió De Senectute -el nombre completo de este escrito es: Cato maior de senectute liber-, la única obra latina exclusivamente dedicada a los ancianos, donde cuestionaba los mitos y estereotipos de la vejez, presentes en la sociedad de ese momento. Un estereotipo es una idea o pensamiento que se tiene comúnmente acerca de algo, pero en el caso de la vejez, estas ideas suelen ser erróneas y asociadas a aspectos negativos. Nadie tiene por que comprar los mitos o estereotipos del envejecimiento. Son más de cuatro, pero en esta obra, Cicerón se refería a los cuatro que consideraba que más afectaban a quienes los aceptaban como ciertos.
El primer argumento es que la vejez aparta de las actividades. Cicerón refutaba este mito afirmando que las cosas grandes no se hacen con las fuerzas, la rapidez o la agilidad del cuerpo sino mediante el consejo, la autoridad y la opinión, cosas todas de las que la vejez, lejos de estar huérfana, es pródiga en abundancia. Otros ancianos de aquella época, tuvieron la dicha de que sus estudios duraran el mismo tiempo que su vida. Estuvieron siempre renovándose y aprendiendo. Sócrates, por ejemplo, empezó a estudiar la lira y Catón la lengua griega, en la ancianidad.
El segundo mito es la pérdida de la fuerza física. Según Cicerón, la vida no debe valorarse por ella. Pero es irrefutable que disminuye, mas no se pierde por completo. También es cierto que abundan las enfermedades. Mas éstas no son "propias de la vejez", como muchos afirman. La mayoría de las enfermedades en la vejez, son facturas que nuestro cuerpo nos pasa por los hábitos alimenticios y de falta ejercicio físico y mental. Agrega Cicerón que "Es preciso llevar un control de la salud, hay que practicar ejercicios moderados, hay que tomar la cantidad de comida y bebida conveniente para reponer las fuerzas, no para ahogarlas. Y no sólo hay que ayudar al cuerpo, sino mucho más a la mente y al espíritu. Pues también éstos se extinguen con la vejez, a menos que les vayas echando aceite como a una lamparilla".
Otro mito es que con la edad avanzada se pierden los placeres. Para Cicerón, los placeres no están alejados del todo en la vejez. "La vejez -dice-, disfruta de ellos (los placeres) lo suficiente, aunque los vea de lejos". Cicerón no los ha de haber visto tan lejos. A los sesenta años se ha divorció de Terencia tras veintinueve años de matrimonio para casarse con su joven pupila Publilia. Muchas otras cosas nos brindan placer. La agricultura, ver crecer las plantas, vigilar lo sembrado, acumular los frutos de la tierra, vivir la paz bucólica de sembrar.
El cuarto mito es la proximidad de la muerte. Al respecto, Cicerón decía "Si no vamos a ser inmortales, es deseable, por lo menos, que el hombre deje de existir a su debido tiempo. Pues la naturaleza tiene un límite para la vida, como para todas las demás cosas". Si no hay nada después de la muerte, nada debemos temer. Si la muerte es la puerta para vida eterna, lo lógico sería desearla. En la época de Cicerón el tema de la longevidad tenía caracteres distintos a los de la época actual. Hoy, una persona promedio, en un país medianamente civilizado, pueda aspirar a una larga vida.
Desear vivir una vida larga no es ambición descabellada. Lo que debe preocupar es la calidad de la vida larga. la ocupación apropiada del tiempo libre, el goce del ocio, la satisfacción de las necesidades, la socialización y el aprendizaje continuo. Todos vamos a morir, entonces, debemos vivir una vida adecuadamente vivida y hacer que sea razonable que termine.
Todos envejecemos, pero no tenemos por qué ir tropezando a ciegas a través de los años aceptando lo que sea que estos años nos traigan. Sobre todo, si está en nuestras manos evitarlo. El conocimiento da poder. Platón dijo "La medida de un hombre es lo que hace cuando tiene poder. Si las personas mayores nos documentamos, leemos, investigamos, aprendemos, estaremos al tanto de las causas del envejecimiento y tendremos un arsenal de poderosa información que podrá usar para tomar ventaja y lograr un envejecimiento exitoso.
Muy pronto todos estos conocimientos estarán a la mano de quien los quiera, y la oportunidad de disfrutar al máximo la tercera edad y el tener una vida completamente plena, será algo que dependa solamente de nuestra propia decisión de empoderarnos.
Mucho se ha avanzado en la atención de las personas mayores y en la supresión de medidas que discriminan y aíslan a los ciudadanos de más edad. No obstante, muchas son también las evidencias que nos muestran que se debe seguir trabajando en ello. sobre todo, si está en nuestras manos evitarlo.