El Quijote II, 5
El capítulo 5 de la II parte de El Quijote lo tituló Cervantes "De la discreta y graciosa plática que pasó entre Sancho Panza y su mujer Teresa Panza y otros sucesos de felice recordación".
En tal conversación Sancho se muestra muy contento porque, dice, "tengo determinado de volver a servir a mi amo don Quijote, el cual quiere la vez tercera salir a buscar las aventuras".
Discuten sobre el punto relativo a esa nueva salida y sus consecuencias marido y mujer, pues ésta considera que el escudero está desubicado, fuera de la realidad, y para centrarlo le dice una serie de verdades, entre otras: "La mejor salsa del mundo es el hambre, y como ésta no falta a los pobres, siempre comen con gusto".
Verdad incontrovertible: difícilmente puede haber, aquí y en todo el mundo, nada que pueda estimular más el apetito que el hambre misma, o como se decía en tiempos de Cervantes: la hambre.
@jagarciavilla