Se quedaba con el producto y lo vendía aparte, pero lo descubrieron el día que decidió no ir a trabajar. (INTERNET)
Gilberto Escamilla, que vive en el Condado de Cameron, en Texas, tenía un negocio ilegal de fajitas con el que se hizo de hasta 1.25 millones de dólares.
Su estafa duró 9 años, hasta que lo atraparon en 2017 y ahora su sentencia será de 50 años en la cárcel.
Escamilla trabajaba en el edificio de Justicia del Condado y diariamente hacía un pedido de fajitas a nombre del Centro de Detención Juvenil de Cameron, excepto que ahí en el menú no había ningunas fajitas y el platillo nunca se sirvió. Escamilla se quedaba con la carne y después la vendía a sus propios clientes.
Su estafa fue descubierta en agosto de 2017, cuando este hombre no fue a trabajar y acudió en su lugar al médico tras sentirse mal. Ese día el repartidor de carne llegó como siempre con 360 kilos de fajitas, pero en tal ocasión no había nadie que le recibiera la entrega y tuvo que explicar que llevaba repartiendo este pedido nueve años.
Durante el juicio Escamilla se declaró culpable y el dictamen del juez fue mandar al sujeto a prisión.