Dominic Thiem no tuvo problemas para derrotar 6-4, 6-1 a Denis Shapovalov. (EFE)
Alexander Zverev se ganó el derecho a disputar por primera vez la final del Mutua Madrid Open contra Dominic Thiem al doblegar a Denis Shapovalov, por 6-4 y 6-1 en sólo 57 minutos.
Antes, Thiem había dado cuenta de Kevin Anderson, por 6-4 y 6-2, en una hora y 25 minutos.
Será la primera vez que Zverev y Thiem se enfrenten en una final de un Masters 1000, convirtiéndose ambos quizás en un referente para próximas pruebas de este calibre.
De hecho, el austríaco ya disputó la de año pasado en Madrid, y Zverev fue el único que en el 2017 alcanzó cinco semifinales de este nivel, con títulos en Roma y Montreal, y este año perdió la de Miami contra John Isner. Será pues la cuarta final de este tipo para el de Hamburgo.
Si el germano añade hoy Madrid a su palmarés será el quinto jugador en activo con al menos 3 títulos de este nivel, muy lejos aún de los 31 de Rafael Nadal, los 30 de Novak Djokovic, los 27 de Roger Federer y los 14 de Andy Murray.
El balance favorece a Thiem que de cinco enfrentamientos previos lleva ventaja de 4-1, imponiéndose en las dos que se vieron las caras sobre tierra batida, en Múnich y Roland Garros hace dos años, donde Sascha logró arrebatar un set en cada una de ellas a Thiem.
Zverev exhibió su mejor puesta a punto sobre tierra que el joven Shapovalov, un jugador que hasta llegar a Madrid este año sólo había ganado un partido en arcilla en su carrera.
No obstante, el canadiense nacido en Tel Aviv, ha amoldado su juego esta semana a la tierra de forma sorprendente.
De hecho, si ayer hubiera ganado a Zverev sobrepasaría a Raonic en el ránking el lunes, convirtiéndose en el número uno de Canadá, y de paso, con 19 años, en el más joven finalista de un Masters 1000 desde el francés Richard Gasquet (18 años) en Hamburgo 2005.
Como sucedió en la semifinal del Masters 1000 de Montreal el año pasado, Zverev impuso su ley. Rompió en el noveno juego del primer set y acertó a cerrarlo a la tercera oportunidad en 35 minutos.
Luego, en el segundo, el monólogo fue germano hasta situarse con 4-0 de forma arrolladora. Y después de darse un respiro, atropelló al de Ontario con velocidad de vértigo.