(Segunda parte)(Segunda parte)
No obstante, y ante la duda, los padres y un grupo multidisciplinario compuesto, sobre todo por familiares de ambas familias y amigos con conocimientos en el manejo de estos niños, se dieron a la tarea de proporcionar al bebé diferentes terapias que mucho le ayudarían a través de los primeros meses de vida, y fue aproximadamente dos meses después, que les hacen saber el diagnóstico definitivo: Síndrome de Down. Causado por una alteración en el cromosoma 21, nombre con que también suele conocerse a estos bebés.
No se conocen las causas que provocan el exceso cromosómico, aunque se relaciona estadísticamente con una edad materna por arriba de los 38-40 años. Los bebés con Síndrome de Down tienen más probabilidades de padecer algunas malformaciones, especialmente en el corazón, sistema digestivo y endócrino, trastornos de la visión, de la audición, así como trastornos odontoestomatológicos, inmunodeficiencia y susceptibilidad a las infecciones. Dos meses después, se confirma el diagnóstico. El pequeño Roberto presenta el Síndrome de Down.
21 de Marzo, Día Mundial del Síndrome de Down
No se conocen con exactitud las causas que provocan el exceso cromosómico, aunque se relaciona estadísticamente con una edad materna superior a los 35 años. Las personas con Síndrome de Down tienen una probabilidad superior a la de la población general de padecer algunas enfermedades, especialmente de corazón, sistema digestivo y sistema endocrino, debido al exceso de proteínas sintetizadas por el cromosoma de más. Los avances actuales en el descifrado del genoma humano están revelando algunos de los procesos bioquímicos subyacentes a la discapacidad cognitiva, pero en la actualidad, no existe ningún tratamiento farmacológico que haya demostrado mejorar las capacidades intelectuales de estas personas.
Interrogando directamente a su madre, la sobrina Brenda, el pequeño Roberto se comportó como un niño cualquiera, lloraba cuando tenía hambre o bien al llevar a cabo sus necesidades fisiológicas, se menciona que estos niños son muy pasivos al grado de que si no se les ofrece el seno materno, no lo piden a manera del llanto; el pequeño Roberto normalmente "pedía" sus alimentos con la periodicidad que sólo ellos saben hacerlo: cada tres horas, de tal manera que empezó a ganar el peso de acuerdo a los lineamientos que se debe aumentar cada mes.
No obstante, se le llevó a una institución especial para que de acuerdo a las indicaciones de los que conocen del manejo de estos bebés, se le llevaran a cabo. Y así, sin sentirlo, el pequeño Roberto llega a su primer año de edad y rodeado del cariño tanto de sus padres como de sus abuelos, y qué decir de los tíos por ambas ramas, fue evolucionando con algunas leves limitaciones, pero que entre todos ellos le ayudaron a que las llevara a cabo.
A un interrogatorio directo con la sobrina Brenda y el sobrino Roberto, el pequeño Roberto fue amamantado al seno materno poco después de su nacimiento y esto hasta los ocho meses, después a través del biberón y de papillas que la misma madre le preparaba; después del año, empieza a tratar de comer por sí solo al ofrecerle una cuchara.
Nunca utilizó el chupón, pero, al igual que muchos otros niños, empezó a "chuparse" uno de sus dedos, a tal grado de que todavía hasta la fecha se aprecia en ese dedo "una callosidad" propia del constante "chupeteo"; empezó a "gatear" poco después del año y dos meses logró "sentarse". Desde los primeros meses, empezó a balbucear, y después del año, emite las primeras palabras, como son "mamá y papa", todo y muchas habilidades más empezaron a presentarse gracias a las estimulaciones que recibía, sobre todo de sus padres y familiares cercanos, así como de la institución especializada a la que fue llevado poco después de su nacimiento.
Empezó a caminar aproximadamente a los dos años y tres meses. El control de los esfínter vesical y rectal fueron prácticamente dentro de los tiempos normales.