El parque extremo lleva varios años abandonado; el Gobierno municipal anterior no lo recibió. (EL SIGLO DE TORREÓN)
Revisan el tema jurídico del parque extremo que lleva varios años abandonado, a fin de recuperarlo como un espacio público para los jóvenes. Fue creado con recursos del extinto Programa Nacional para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia, pero en la actualidad ninguna autoridad se hace cargo.
Se cuenta con un parque extremo en este municipio, que tiene una tirolesa. El recurso invertido fue del Gobierno federal y se dejó para supervisión de la Administración municipal de entonces, sin embargo, el Gobierno anterior se desentendió del espacio, por lo que el actual Municipio busca recuperarlo.
"Por razones desconocidas del suscrito, sería irresponsable hablar de algo que no conozco, pues dejó de funcionar; ahora en la actual administración, en las visitas que estuvimos realizando, vimos la manera de implementar un proyecto para el rescate de ese parque", comentó César Yaír Vitela García, director de Desarrollo Social.
Dijo que se visitó la tirolesa de Mapimí para conocer el funcionamiento de este espacio, además de recurrir a personal calificado para la reparación y mantenimiento de tirolesas, a fin de contar con un presupuesto y la revisión del parque extremo. El diagnóstico ya está en manos del Municipio y es parte del proyecto de Desarrollo Social rescatar todos los espacios públicos como parte de la rehabilitación del tejido social.
"Esto lo trabajaremos en conjunto Desarrollo Social, Deporte, Cultura y el Instituto de la Juventud; pudiera entrar incluso Turismo o Economía. La presidenta nos ha dicho que es mejor si nos apoyamos entre las diferentes áreas", dijo.
El director de Desarrollo Social dijo que se cuenta con 22 espacios, son siete centros comunitarios en esta ciudad, cinco comedores, además de 10 salones de usos múltiples. Dijo que desde el inicio de la administración se procedió a visitar estos espacios y se detectó que las instalaciones se encontraban muy deterioradas, a pesar del potencial que tenía este sitio y los Centros de Desarrollo Comunitario, así como los comedores, en términos del espacio para dar el servicio a la ciudadanía.
"Las instalaciones estaban bien, pero muy abandonadas. En el centro comunitario C+50 nada más tenían trabajando un taller, ahorita tenemos ya el de repostería, de informática; por la tarde hay clases de regularización, el taller de zumba, la cocina económica, tipo comedor, además de los talleres de serigrafía, soldadura y buscamos uno relativo a la cultura, de música, arte, de esparcimiento cultural", expuso.
Señaló que, con recursos propios de la Administración, se compró pintura y se dio remozamiento a estos lugares, además de que se buscó contar con una buena variedad de talleres que puedan interesar a la población de las colonias aledañas. En la actualidad, los Centros de Desarrollo Comunitario operan ya al 90 por ciento de su capacidad.