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CIRCUNSTANCIAS

SOBRE EL MENTIROSO PATOLÓGICO

MTRO. FRANCISCO PINEDA

Mentir está asociado con el hecho de ser humano, y todos mentimos en un grado u otro con la intención de lograr un propósito. Por consiguiente, todos somos susceptibles a mentir y ser mentidos. Por otro lado, también existen individuos que mienten innecesariamente y de manera compulsiva o patológica como parte de su carácter o personalidad por razones que aún no son claras.

Mentir es una conducta que es observada en la mayoría de las actividades de la vida diaria, y en cualquier cultura. Dependiendo de la condición moral del carácter de una persona se tiende a decir mentiras de vez en cuando o diariamente, y estas pueden ser simples o superficiales, o bien elaboradas, sofisticadas, y presentadas de manera compulsiva. La edición de junio de 2017 de la revista National Geographic (NG) publicó el artículo "Porque mentimos." El artículo menciona estudios sobre el mentir y reporta que la gente miente un promedio de una a dos veces al día, pero que la mayoría de estas mentiras tienen la intención de ocultar deficiencias personales o de no ofender a otros, y que en general son inofensivas. También reporta que la mayoría de la gente alguna vez ha dicho mentiras de mas seriedad como ocultar un desliz matrimonial, falsificar un documento o alguna otra actividad ilegal.

De acuerdo a NG, mentir está relacionado con un proceso de desarrollo, como el hablar y el caminar, en donde el niño aprende a mentir desde temprana edad. NG agrega que mentimos debido a tres razones principales: Para protegernos, por ejemplo, corregir un error, o evadir algo o a alguien; para promovernos personalmente, como razones económicas, crear una buena impresión, o contar un chiste; y para impactar a otros positivamente o negativamente, por ejemplo, dar una impresión de status social falso, o simplemente herir emocionalmente a otros. Los casos de aquellos que mienten compulsivamente, los psicópatas, por ejemplo, existen, pero son una minoría.

La Asociación Americana de Psicología (APA) define una mentira como una afirmación conocida por todos como falsa y que es dicha con la intención de engañar. De acuerdo a la APA normalmente se empieza a mentir desde la edad de tres años, que es la edad cuando aún no se adquiere un código moral. A medida que los niños se desarrollan físicamente y psicológicamente, y con la influencia significante del medio ambiente, el mentir se torna mas sofisticado, determinándose así la modalidad del mentir en el futuro. Por razones que aún es necesario investigar más, algunos casos de personas mentirosas tienden a ser patológicas y compulsivas sin tener conciencia o darse cuenta sobre el impacto de sus mentiras. Aunque no es una enfermedad mental por si misma es posible que sea un síntoma de algún trastorno, por ejemplo, las personalidades antisociales o psicópatas y las narcisistas.

Una persona que acostumbra la mentira patológica, llamada también mitomanía por algunos clínicos, tiende a mentir compulsivamente y sin motivo alguno, por ejemplo, alguien quien frecuentemente inventa historias poco creíbles, y a veces fantásticas. Generalmente, mantiene este comportamiento a pesar de que se le confronta con la verdad y hechos, y tiene dificultades para relacionarse con otros, especialmente con su pareja. Como consecuencia tiende a aislarse y a perder trabajos. Con cierta frecuencia se involucra con actividades criminales.

De los estudios sobre la mentira patológica y los autores consultados fue difícil encontrar una causa común. Algunos de los autores afirman que el cerebro de los mentirosos compulsivos es diferente. Otros sugieren que un tratamiento abusivo o castigo recibidos durante la infancia conduce a decir mentiras, lo que les hace evadir la realidad y responsabilidades en etapa adulta, por ejemplo en las adicciones. La mayoría de estos individuos presentan personalidades inseguras con baja autoestima. Otros autores afirman que sus causas aún no son claras.

La mentira patológica no es una condición mental reconocida, sino un rasgo de otra condición, por ejemplo un trastorno de personalidad. Una persona que miente con frecuencia no necesariamente es un mentiroso compulsivo. La diferencia reside en los motivos para mentir. Regularmente el tratamiento de estas personas incluye trabajo con la resolución de conflictos, autoestima, y sus habilidades sociales, pero es complicado trabajar con ellos debido a que es difícil que sean racionales y honestos durante las intervenciones, ya que tienden a ocultar o distorsionar la verdad. El problema a nivel social es que es difícil interactuar con estos individuos debido a que no se les tiene confianza. La mejor opción para el tratamiento de un mentiroso compulsivo es referirlo a un psicólogo clínico o psiquiatra con experiencia en trastornos de la personalidad. Gracias por su interés en este artículo.

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