Últimamente, y como consecuencia de una concientización social y política más participativa, hemos observado como la forma de identificarnos hacia causas políticas, raciales, étnicas, religiosas, orientación sexual, ocupacionales, nacionales, etc., está siendo más prominente y determinante en muchas de nuestras decisiones personales, particularmente en el área de afiliaciones a ciertas ideologías, grupos u organizaciones. Poseer una identidad bien definida y consolidada hacia algo o alguien tiene muchas ventajas. Pero también existen algunas desventajas las cuales pueden crear una crisis de identidad.
Por identidad me refiero a la conciencia que una persona tiene de sí misma lo cual da un entendimiento de "quién es" alrededor de otros, además de señalar su simpatía o pertenencia hacia un grupo. Los psicólogos consultados describen la identidad de una persona como una estructura mental formada esencialmente por la influencia del medio ambiente, y está constituida por conceptos, sentimientos o afinidades, y conductas dirigidas hacia otros debido a su ideología, cultura, religión, historia, tradiciones, etc., por ejemplo, la identificación hacia un partido político, una práctica religiosa determinada, o grupo sociocultural especifico.
Manifestamos nuestra identidad por medio de nuestra conducta. Esto es, una gran parte del comportamiento expresado por lo que pensamos, sabemos, decimos, y hacemos, refleja una imagen de quienes somos, y en ocasiones, lo que no somos de manera consciente. La identidad es una amalgama de características personales que identifican a una persona como sí misma, y dependiendo de las experiencias personales vividas, puede sufrir cambios a través de su vida. La importancia de una identidad reside precisamente en la definición de quienes somos y las decisiones que tomamos en relaciones interpersonales, ocupaciones o carreras profesionales, pertenencia a grupos sociales, etc.
Una de las ventajas de poseer una identidad bien definida es que permite conectarnos con otros similares a nosotros, y nos ayuda a saber como comportarnos y tomar decisiones debido a una buena autoconfianza. Debido a que conocen lo que quieren en términos de metas, muchas personas quienes poseen una identidad clara adquieren un auto-concepto y autoestima positiva, y como resultado, tienen una sensación de satisfacción personal, además de buenas posibilidades de logro en varias áreas de sus vidas. Por otro lado, una identidad muy fuerte hacia una causa puede tener ciertas desventajas. En caso de personas con creencias extremas o radicales, por ejemplo, de tipo político, racistas, clasistas, o religiosas, la necesidad de proteger su identidad puede descuidar otros aspectos importantes como ser muy rígidos, y cerrados en sus opiniones. En muchos de estos casos una identidad firme e inflexible es muy difícil de cambiar lo que puede crear problemas de adaptación en algunas situaciones. En otras circunstancias se tiende a la hipocresía al presentar una identidad que no es la genuina al pretender ser alguien que no es con intenciones de impresionar, o por conveniencia.
Una identidad normalmente es adquirida indirectamente de los padres desde edad muy temprana, así como también de amistades, maestros, o personas que son admiradas. La percepción de estos grupos con respecto a una persona es significante en el desarrollo de una identidad. Si los padres o maestros tratan a un niño como inteligente y bueno, lo más probable es que tendrá un impacto positivo en el desarrollo de su auto-concepto. Igualmente, si el niño o adolescente es visto como tonto o inútil, las probabilidades de adoptar esa identidad pueden ser altas. Lo bueno es que normalmente una identidad no es final debido a que es cambiante a través de su desarrollo.
En ocasiones cuando un individuo basa su identidad en un factor predominante o importante, por ejemplo, la apariencia física (la cual es cambiante con la edad y el estilo de vida), ser estudiante, ocupación profesional, etc., y surgen cambios normales de la vida como la pérdida de un ser querido, divorcio, jubilación, envejecimiento, enfermedad, etc., puede surgir una crisis de identidad. Esta crisis consiste de una etapa de confusión e incertidumbre en donde la persona se vuelve insegura debido a que su entorno social nota los cambios en sus expectativas con respecto a ella.
En general, poseer una identidad clara siempre tiene sus ventajas siempre y cuando la inclinación hacia grupos subversivos no se lleve al extremo, por ejemplo, izquierdistas o derechistas, ateos o religiosos radicales, ya que las posibilidades de conflicto siempre serán altas. Una postura moderada con respecto a ciertas creencias controversiales, e identificarse con personas honestas, de mente abierta, y amables, es siempre una ventaja. Gracias por su interés en esta columna.