Ubicado en un pequeño local en el Mercado Juárez, Juan reconoce que durante estos 40 años han pasado por sus manos un gran número de Niños Dios, de todos tamaños, materiales y colores. (EL SIGLO DE TORREÓN)
Su negocio de reparaciones de motores para diferentes enseres del hogar se convierte, a partir de diciembre, en la casa en donde se les repara, ya sea de una manita quebrada, un piecito o su lindo rostro.
Juan Cerbero Diosdado Herrera tiene 40 años dedicado a la reparación de Niños Dios y comentó que este oficio artesanal lo inició debido a que vendía figuras de cerámica traídas de Guadalajara, pero que algunas llegaban quebradas, por lo que decidió aprender mejor a repararlas para continuar en el negocio, actividad que sigue haciendo hasta el día de hoy.
Ubicado en un pequeño local en el Mercado Juárez, Juan reconoce que durante estos 40 años han pasado por sus manos un gran número de Niños Dios, de todos tamaños, materiales y colores.