Enrique de Ayala le cortó una oreja a 'Dipper' tras una buena estocada.
El hidrocálido Diego Garmendia cortó dos orejas para convertirse en el triunfador de la novillada celebrada ayer en la plaza de toros "Salvador Barrera" de Ciudad Lerdo, ante media entrada y un gran ambiente taurino, recibiendo a cuatro jóvenes mexicanos que abrazan el sueño de un día convertirse en matadores.
En primer turno, salió de la puerta de toriles "Stan", registrado con 345 kilogramos, herrado con el número 1 de la ganadería de las herederas de San Antonio de Triana, fundada en 1950 y con divisa en morado y blanco, enviando un ejemplar negro bragado, nevado de los cuartos traseros. Emmanuel Cuenca, vestido de negro y plata, inició bien con vistosos pases de capote, aunque banderilleros y picador dejaron qué desear; armado con la muleta, Cuenca toreó en los medios y logró conectar con el tendido, azuzando a un novillo distraído que luego de cuatro pinchazos, cedió ante una estocada tendida, saludando el novillero al tercio.
Siguió en suerte, "Marcelo" de 330 kilos, herrado con el número 84, bragado, para el jalisciense Luis Octavio López, vestido de vino y oro, recibiendo con faroles que de inmediato electrizaron a los espectadores, toreó en los medios con sendas verónicas y tras breve puya, banderilló el mismo novillero. Tomó la muleta para ejecutar una faena sentida, encontrando a un novillo noble y con alardes de fiereza, acudiendo puntual a la cita; la buena faena se malogró luego de una estocada en la cruz, pero un poco tendida a la izquierda, el astado no dobló sino hasta numerosos intentos de descabello, dejando sin oportunidad a López, de reclamar oreja, aunque dio la vuelta al ruedo para recibir palmas.
De la puerta de toriles salió "Dipper", armado con 320 kilogramos de peso y marcado al hierro con el número 13, para Enrique de Ayala, vestido de azul cielo y oro, efímera labor con capote al ser desarmado por el astado, castigado en exceso por el picador, mientras que las banderillas fueron una lástima. La faena con muleta careció de momentos memorables, con un novillero muy precavido, cuya virtud fue clavar la espada en el punto preciso, lo que le valió una oreja que no fue protestada, pero tampoco convincente.
Cerró el festejo con "Siete Sopas", herrado con el 340 y registrado con 340 kilogramos, negro zaino, capacho, para Diego Garmendia, de impecable blanco, plata y negro, recibió de rodillas para luego torear en los medios, demostrando ansias de novillero, pero también clase. El picador lució con un solo puyazo, para luego cumplir los banderilleros y dejar el resto al joven de Aguascalientes, quien toreó en los medios con pases de pecho, entendiendo al novillo y sus alcances; con estocada tendida y poco trasera, el astado dobló, recibiendo el muchacho par de orejas como resultado artístico.
Antes de la presentación de los novilleros, el aspirante Carlos Luévano, vestido a la usanza charra, mató a un eral nombrado "Reliquia", al que le cortó una oreja y recibió el aplauso del respetable.