El aventurero Rodrigo Pérez del Toro, conocido también como “El Marqués de Benavides”, falleció la noche del pasado miércoles 17 de abril, a los 91 años de edad. (ESPECIAL)
Terminó en este mundo, la larga travesía de un personaje lagunero que sirve como ejemplo para muchos, pues su forma de ver la vida y disfrutarla, ayudando a los demás, promoviendo y practicando el deporte hasta rebasar los 80 años de edad, es muestra de lucha y entusiasmo.
El aventurero Rodrigo Pérez del Toro, conocido también como “El Marqués de Benavides”, falleció la noche del pasado miércoles 17 de abril, a los 91 años de edad, luego de batallar con la diabetes, enfermedad que mantuvo a raya durante bastante tiempo, gracias a que practicó el canotaje y el senderismo, hasta que una lesión en la cadera se lo impidió. Este lagunero, pionero de la Gran Regata del Río Nazas, se distinguió también por sus largas estancias en la Sierra de Chihuahua, donde hizo amistad con los pueblos tarahumaras e incluso, con sus propios recursos, fundó un albergue en Gómez Palacio para las familias indígenas que llegan a la Comarca Lagunera y no tienen donde dormir.
Participó en la Gran Regata desde su segunda edición, en 1962 y no se conformó con ser un competidor más, ya que cuando los iniciadores del evento, por diversas causas ya no pudieron seguir adelante en la organización, tomó la batuta y junto con Benito Gómez, su gran amigo de toda la vida, se hizo cargo de mantener la competencia viva durante diez años, hasta que José Luis Jáquez entró al relevo, ello en la década de los setentas, del siglo pasado.
Su mote de “Marques de Benavides” le cayó como anillo al dedo, cuando para ser más vistoso en sus participaciones en la Gran Regata, rebasando ya los 60 años de edad, portaba camisas y corbatas de etiqueta, todo para hacer más divertida la competencia. Descanse en paz.