Tener limpias las herramientas de maquillaje mantendrá tu piel sana.
Ni la rutina de belleza de 10 productos podrá igualar el resultado de una piel sana y sin brotes como aquélla que incluye el lavado de brochas y esponjas con bastante frecuencia. No pases por alto su importancia y comienza a cuidar tus herramientas de maquillaje con estos sencillos pasos.
LIMPIA LAS BROCHAS PARA BASE SEMANALMENTE
Los especialistas recomiendan lavar los pinceles para productos líquidos cada semana, debido a que este tipo de fórmulas se acumulan con rapidez en las cerdas.
LAVA LAS QUE SON PARA POLVOS CADA MES
Así evitarás que los pelitos lleguen a dañar tu piel por la acumulación excesiva de producto en la brocha, ocasionando una mayor rigidez al movimiento. Además, el acabado puede estropearse por la mezcla de colores.
Usa un limpiador suave para las brochas de fibra natural
Pensemos en ellas como si fuera nuestro pelo. Un shampoo neutro es el más recomendado para conservarlas por más tiempo.
LAS SINTÉTICAS SON RESISTENTES A LIMPIEZAS INTENSAS
Con este tipo de brochas es válido utilizar jabones más fuertes. Si eres de piel sensible, debes esperar a que la pieza se seque bien.
MÉTODO PARA LAVAR BROCHAS
La manera más eficaz y óptima es hacerlo en la palma de tu mano. Para cerdas largas y voluminosas, masajea con la cabeza de la brocha hacia abajo; y para las pequeñas, frota con cuidado de no doblar la base de las cerdas. Repite las veces que sea necesario hasta que el agua salga limpia. Si no, apóyate de una toalla de tela o toallitas húmedas.
MODO DE SECADO
Una vez limpias, escurre el agua y envuélvelas en una toalla y aprieta despacio. Para secarlas con algún paño y mantener su forma, frótalas con movimientos ligeros, sin presión para evitar dañar las cerdas.