-¿Qué le pareció el triunfo de los Tigres sobre el León?
-Perdone usted, señor. En mi cantina está prohibido hablar de futbol. Aquí venían partidarios de esos dos equipos, como venían también de las Chivas, del América, del Atlas. Con tal motivo se hacían discusiones muy violentas que a veces terminaban a puñetazos, de modo que opté por prohibir que aquí se hable de futbol.
-Bueno, hablemos de otra cosa. ¿Qué opina de López Obrador?
-Perdóneme otra vez. Aquí tampoco se habla de política. Tengo clientes de Morena, del PRI, del PAN, del PRD. Para evitar pleitos entre ellos prohibí también que en mi cantina se hable de política.
-Está bien. Y ¿qué piensa del último mensaje del Papa?
-Tampoco se puede hablar aquí de religión. A mi establecimiento vienen católicos, judíos, protestantes, y ya se sabe que los conflictos religiosos son los peores. Prohibido hablar de religión.
-Vaya, sea por Dios. Oiga: y de mujeres ¿se puede hablar aquí?
-Ah, por supuesto. De mujeres sí se puede hablar.
-Entonces vaya usted a tiznar a su madre y deme la cuenta.
¡Hasta mañana!...