Un amigo comentó, refiriéndose al nuevo año: "estamos en un nuevo oscurantismo", al recordar el período de la historia en que dominaba la opresión intelectual, que terminó con la llegada del Renacimiento: "renacer del mundo".
Se refieren a un largo período comprendido por la Edad Media -476, hasta el fin del Imperio Romano de occidente y el año 1453- cuando cayó el Imperio Romano de Oriente, aunque continuó siendo fuerte su influencia hasta entrado el siglo XVIII.
La oscuridad promovida por la Iglesia cristiana -aún sin los separatismos- en que se mantuvo al pensamiento fue dolorosa; buscaba dominar al mundo con intereses opuestos a las enseñanzas de su inspirador, tratando de acaparar el poder, llegando a los extremos de vetarle al pueblo -la plebe- leer las Sagradas Escrituras, porque "solo serviría para confundir a los creyentes" y aplicando reglas de sometimiento que incluyeron torturas y hasta muerte de ateos y posesos. Recuerde a la "Santa" Inquisición, incluida la versión latinoamericana.
Son ejemplos irracionales, muestras de aquel período histórico: la Inquisición y lo escrito en el "Malleus maleficarum-Martillo de las Brujas".
Durante la Ilustración -desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XVIII- la esclavitud intelectual a la que sometieron a la humanidad fue repudiada, dando lugar al "siglo de la luz", promoviendo entre otras cosas revoluciones intelectuales y militares alrededor del mundo.
Los filósofos de la época buscaban formas más justas de vivir y libre pensar. Importante el antecedente la Revolución Francesa -1799- con su lucha contra el abuso de los monárquicos, señalándolos como los "obstructores de la revolución burguesa", que luego fuera base de la plataforma política del comunismo.
El sometimiento no solo se refería a cuestiones de religión y fe; incluía a los sistemas políticos -monarquías y feudalismos- que marcaban enormes diferencias en la calidad de vida entre ricos -cortesanos, militares y otros favorecidos- y pobres -obreros y campesinos-. ¿Como ahora?
Es obvio que los beneficios, casos de salud e higiene, eran reservados para los cortesanos, militares y comerciantes adinerados, quedando el pueblo en la insalubridad, desnutrición, ignorancia y miseria, soportando trabajos cercanos a esclavitud. ¿Y actualmente?
La dignidad humana estaba degradada y sometida a la voluntad de los poderosos y los derechos individuales no existían o eran orientados conforme a las voluntades de los dominantes, fueran reyes, caudillos o dictadores. Recuerde las negras historias de propietarios abusadores en haciendas mexicanas, aún en pleno siglo XX.
Friedrich Nietzsche -1844-1900- lo definió escribiendo: "el elemento esencial en el negro arte del oscurantismo no es que quiera oscurecer la comprensión individual, sino que quiere enriquecer nuestra imagen del mundo, y oscurecer nuestra idea de la existencia".
Le pregunto: ¿hemos cambiado o llegamos a un nuevo oscurantismo tecnificado?
En pleno posmodernismo, en que se manifiestan posturas libres en pensar y expresar, las artes y la interpretación del sentido científico de los descubrimientos humanos, también aparecen contraposiciones hacia lo establecido, criticando y hasta repudiando a las instituciones, en un vaivén intelectual del que no sabemos, a ciencia cierta, hacia dónde nos llevará.
Cierto que esos bandazos son parte del desarrollo en la historia del hombre, pero ahora existen factores científicos y tecnológicos que incrementan las posibles variables.
Desde la instauración de la democracia del mundo occidental, que tiene sus bases en el siglo V a. C., Atenas, Grecia -demos: pueblo y kratos: poder, gobierno- se han generado diferentes corrientes de pensamiento, ideas y formas de su instrumentación, mezcladas entre variados niveles de madurez intelectual/social, caso de la democracia, evolucionando desde consultiva, participativa, hasta la ideal: de diálogo.
Es antecedente para la postura del populismo, muy discutido y repudiado, donde se pregona administrar el poder -generalmente como apariencia para posicionarse- atendiendo la voluntad del pueblo, llegando al extremo de la olocracia -el gobierno de la muchedumbre-
Discutir el valor de la vida -aborto, eutanasia, etc.- o el fundamento social de la familia -con uniones entre iguales genéticos- son ejemplos de la confrontación promovida. Habría que profundizar en la real intención.
A esto nos enfrentaremos en el año 2020; vivimos un sistema económico desgastado, instituciones debilitadas y posturas filosóficas que contravienen a la vida. Recuerde, como muestra de insensatez a los promotores de "la desaparición del hombre para preservar el planeta".
El reto es encontrar respuestas que llenen las aspiraciones de todos, incluidos los más pobres y hasta los míseros; pensemos en ellos, aun sin beneficiarse con la verdadera democracia.
Definamos quiénes somos y hacia dónde vamos y, entre otras cosas, reflexionemos y analicemos nuestras creencias y principios de fe, incluidas las iglesias cristianas que paulatinamente se van despoblando. Pregúntese por qué.
Le repito mi postura humanista y creo que, al final, como siempre ha sido, aparecerá una nueva luz, pasado este neooscurantismo que vivimos. ¿Usted qué opina?