El acceso fue difícil para las hermanas de 72 y 74 años de edad, pero no se detuvieron, querían estar lo más cerca posible del lugar en el que repostan los restos de sus padres. Quedaron a pocos metros. (EL SIGLO DE TORREÓN)
A paso lento y apoyadas en dos andaderas, las hermanas Concepción y Antonia intentaron llegar a la tumba de sus padres.
El acceso fue difícil para las hermanas de 72 y 74 años de edad, pero no se detuvieron, querían estar lo más cerca posible del lugar en el que reposan los restos de sus padres. Quedaron a pocos metros.
“Venimos a ver a mi mamá y a mi papá que fallecieron hace más de 30 años, pero no los olvidamos”, dice Antonia.
Fue su sobrino quien las trasladó hasta el Panteón Municipal de Gómez Palacio para que este Día de Muertos, sus seres queridos encontraran las lápidas adornadas cuando regresaran a éste plano como lo marca la tradición y supieran que pese al paso de los años, sus hijas no los olvidan.
El paso de las mujeres se detuvo en una tumba con una techumbre que las cubría de los rayos del sol, pues el camino hasta las lápidas de sus padres se tornó imposible por lo angosto del lugar. Sin embargo, ambas se dijeron contentas por estar cerca de ellos.
A partir de este viernes, el Campo Santo comenzó a recibir la visita de decenas de personas que acudieron a visitar a sus seres queridos como ya es tradición en México en esta temporada.