NÚMERO 6 DE LA SERIE: 5 COAHUILENSES, PRESIDENTES DE MÉXICO
Narra los hechos de su matrimonio con Sara Pérez Romero, que había sido su novia desde estudiante, y compañera de sus hermanas en los colegios extranjeros. La narración de este acontecimiento, la tomo del libro de sus memorias, páginas 30 y 31: para eso diré que 5 años antes, había estado en relaciones con ella, que la había ido a visitar con frecuencia a México, que llevábamos una muy asidua correspondencia y que nos amábamos entrañablemente, pero la distancia y la vida disipada que llevaba yo en aquella época, borraron poco a poco en mí esos sentimientos y acabé por romper con ella sin ningún motivo, para ella fue un golpe terrible y para mí un motivo para seguir mi vida disipada, pero a pesar de que cortejé a muchas otras señoritas, siempre, en mis momentos de calma, de serenidad, volvía a brotar de las profundidades de mi alma la imagen de Sarita.
Como para la época de la enfermedad de mi mamá, había yo olvidado mi vida disipada, predominaron en mí las tendencias más elevadas y muy pronto me formé el propósito irrevocable de volver a Sarita. Mi constancia triunfó de todos los obstáculos, y al fin tuve el inmenso placer de estrechar entre mis brazos a la que debía ser mi inseparable, mi amantísima compañera y que debía ocupar un lugar tan predominante en mi corazón. La ceremonia de nuestro enlace civil el 26 de enero de 1903, en la casa del licenciado don Agustín Verdugo, en la calle de Capuchinas número 8 en la Capital de la República, que era la casa donde vivía mi querida esposa, por ser sobrina de la esposa de dicho licenciado. Al día siguiente, a las 9 a.m. se efectuó la ceremonia religiosa en la Capilla del Arzobispado, habiendo oficiado el mismo Señor Arzobispo y habiendo dicho la misa, el Padre Ángel Genda, hombre de rara virtud que había sido por mucho tiempo confesor de mi esposa.
En lo civil, el juez que efectuó la ceremonia fue el conocido Señor Briseño.
El banquete de bodas con que nos obsequió mi papá, tan bueno y generoso como siempre, fue en el Hotel de la Reforma, que era donde residíamos. Allí pasamos algunos días Sarita y yo y luego nos trasladamos a San Pedro, en donde residimos desde entonces.
Don Francisco I. Madero se inicia en la política nacional:
Ya radicado en San Pedro de las Colonias, Coahuila en octubre de 1904, Madero principió discretamente, primero, y luego abiertamente, una campaña política junto con algunos de sus familiares, como don José María Hernández y don Catarino Benavides. Ya en Torreón, se iniciaban los movimientos para lanzar la candidatura a Gobernador del Lic. Flumencio Fuentes, apoyada por don Ramón Corral, que era vicepresidente de la República, como no le gustaba el candidato formaron, para cambiarlo, el Club Democrático Benito Juárez, en San Pedro, resultando Presidente del club."
El Señor Madero comenzó su carrera política con mucho entusiasmo y patriotismo, pero con discreción. Sabía que el poder del Presidente Díaz, lo podría aplastar con facilidad, pero también sabía que la única forma de triunfar era la lucha. Su idea era enfocar su campaña formando clubes antireeleccionistas en el estado y buscar que la campaña para Gobernador, se hiciera en tal forma que no saliera electo el Lic. Flumencio Fuentes, los 11 diputados del Congreso del Estado fueran adictos a las ideas de Madero. Convocó a una convención en San Pedro para el 5 de febrero de 1905 y luego se difirió para el 21 de mayo. En Torreón se formó el Club Central Independiente y en Saltillo el Club Miguel Hidalgo. Participaron activamente, entre otros, El Dr. y General José María Rodríguez, el Lic. Praxedis de la Peña, el Lic. Luis García de Letona, don Andrés Garza Galán, y su tío don José María Hernández, fundaron en San Pedro un periodiquito llamado el Demócrata, para plasmar sus inquietudes políticas.
Además de las cuestiones políticas, veía por el mejoramiento material del pueblo. Dice Don Vito Alessio Robles, Madero presentó un proyecto para construir una gran presa en el Cañón de Fernández. Ya inmerso en la idea de cambio, Don Francisco Ygnacio Madero González , decidió, desde 1907, escribir un libro donde plasmar algunos antecedentes de México, las razones que lo impulsaban a adentrarse más a fondo en la política nacional.