Los pesticidas señalados se aplicaron en la época de bonanza del algodón en la región hace décadas. (ARCHIVO)
Un estudio de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED) encontró en la sangre de madres embarazadas y niños recién nacidos residuos de pesticidas organoclorados que se aplicaron en cultivos en la zona de La Laguna hace tres, cuatro o hasta cinco décadas.
Édgar Olivas, investigador de la UJED y quien encabezó el estudio, explica que se estudió a 60 embarazadas y 60 hijos recién nacidos en 2017 de comunidades de La Laguna de Durango, a quienes se les detectaron concentraciones de insecticidas como el DDT. "Se les hizo la valuación y encontramos que sí existen concentraciones; en algunos casos cantidades mínimas, pero no podemos decir que son inocuas", explica el especialista.
El estudio halló, por ejemplo, que algunas mamás tenían concentraciones de DDT de 24 nanogramos por mililitro en la sangre, y en recién nacidos hasta 30 nanogramos. De endosulfán, hasta 13 nanogramos en madres y 20 en bebés; y de metoxicloro, hasta 70 nanogramos en madres y 55 nanogramos por mililitro de sangre en recién nacidos.
VER MÁS Laguneros afectados por uso de pesticidas
El investigador Édgar Olivas, de la UJED, considera necesario ampliar el estudio"Sí es mucho, no debe haber en un recién nacido nada", detalla el investigador Édgar Olivas. En promedio tanto a madres como bebés se les detectaron concentraciones de cinco a siete organoclorados distintos. "Es de llamar la atención. El DDT, obvio, es el que más preocupa", añade.
Dichos pesticidas, que se aplicaron en la época de bonanza del algodón en la región hace décadas -cuando se llegaron a cultivar hasta 100 mil hectáreas del llamado "oro blanco"-, persisten en el ambiente. "Son cantidades a lo mejor mínimas, pero es el punto al que queríamos llegar", argumenta Olivas.
El DDT es un pesticida organoclorado, que comenzó a utilizarse de forma extensa durante la II Guerra Mundial para controlar enfermedades que se transmitían a través de insectos denominados "vectores". Durante décadas, el DDT tuvo un uso agrícola y forestal, pero debido a su impacto medioambiental se prohibió casi universalmente.
El investigador Édgar Olivas aclara que el estudio que hicieron fue piloto, pero considera necesario triplicar la muestra, ya que tiene la hipótesis de que si el estudio se amplía a más zonas rurales, quizá las concentraciones de pesticidas en la sangre serían mayores.
Según los resultados de la investigación, el organoclorado más frecuente fue el metoxicloro, prohibido en EUA en 2003 y en Europa en 2002, el cual estaba en 73 % de las mamás muestreadas. En recién nacidos, ocho de cada 10 tenían el transclordano gama.
