Pasión. Fabiola Vargas trata de mantenerse actualizada y acude a tomar talleres fuera de La Laguna que la hagan mejorar en esta técnica del clown. (EL SIGLO DE TORREÓN)
Afuera, las peregrinaciones llenaban las calles de Torreón. Hay caos y embotellamiento y la fe católica marcha por la avenida Juárez, una de las arterias principales de Torreón. Dentro de un edificio coloreado de rosa aguarda Fabiola Vargas, mujer sonriente y cálida, que luego de una búsqueda, encontró en la técnica del clown, su manera de habitar el mundo.
La timidez que la abrazaba cuando era niña, fue el motivo de su madre para inscribirla a clases de teatro, lo que buscaba, era que su hija adquiriera confianza en sí misma. "Entonces a los 10 años entro a estudiar a un taller de teatro en Gómez Palacio en el Seguro Social. Ahí entré e hice una obra chiquita que en realidad ni hablé, la hice de mariposa, fue todo lo que hice. Pero, se quedó la inquietud".
Desde ese día, a Fabiola se le quedó clavada la espina del teatro y cursando preparatoria se enteró, por medio de una amiga, que en el Teatro Isauro Martínez ofrecían clases de esta arte escénica y de inmediato buscó el vínculo. Fue así que entabló una larga relación con este arte, mismo que después le ampliaría el panorama por medio del clown.

Después de tomar un curso de ésta técnica, de la mano del fallecido actor de teatro Ricardo Violante, Fabiola ya no puso frenó y se colocó detrás de una nariz roja bajo el nombre de Lola, personaje que la ha llevado a proyectar un trabajo humanitario por medio de Médicos de la Risa.
"Surgió Médicos de la Risa en La Laguna, en el cual estoy desde los inicios, y ya vamos a cumplir 14 años ahí. Comencé a explorarlo, tomé talleres con otros maestros de otros lugares. Normalmente los tomaba fuera, porque aquí no era todavía muy conocido".
Sobre su personaje expresó que se llama Lola, porque un tío le decía "Hola Lola, Fabiola".
"Mi clown es como toda despistada, se equivoca y así soy yo en realidad, entonces es como eso pero exagerado, todavía más [...] Es inocente, es abierta, despistada".
APRENDER A REÍR

encarrilada ya en el mundo del clown, Fabiola buscó maneras de reinventarse y de recordarse de aprender a reír ante cualquier circunstancia. Para ello tenía una marcada referencia, pues uno de sus sueños era conocer a "Patch" Adams, el famoso médico de la risoterapia. Su tesón hizo que la payasita lagunera se vinculara a este personaje que en 1998 inspiró la filmación de una película sobre su vida.
"Me fui a Perú en 2008. Hay un festival...conocí a Patch Adams, el master del clown humanitario, el que inició con este trabajo de humanizar a los pacientes. Lo conocí en el 2008 porque hay un festival cada año que se llama "Festival de Belén". Lo organizaba Bola Roja. Es un espacio donde van muchos payasos de todo el mundo a llevar alegría a Belén en Iquitos que es una zona donde hay mucha vulnerabilidad".
Sobre la mayor satisfacción que el clown le ha impreso a su vida, la clown lagunera expresa que: "libertad de ser tú, de no juzgarte, hacia ti. Yo creo que somos los que más nos castigamos, nosotros mismos, somos los que más nos juzgamos. Ahí aprendí la libertad de aceptarme como soy, quererme y aceptar mis debilidades y fortalezas. Es lo que más he aprendido".
Su principal misión portando una nariz roja, compartió, es llevar un mensaje de libertad, de aceptación, empatía y tolerancia. "Que es lo que el clown te enseña, hacia los demás, de vernos como iguales, de no estarnos criticando, de no estar viendo el otro en qué se equivoca para señalarlo, a final de cuentas todos nos podemos equivocar, todos estamos aquí para aprender. Ese es mi propósito, que en el clown veamos esa oportunidad de querernos entre nosotros, de aceptarnos".