Wendy fue una pequeñita amada por toda su familia; estaba a unos meses de cumplir dos años de edad cuando falleció, el 12 de septiembre de 2005.
Desde entonces, sus padres Teresa y "Lupe" acuden al panteón municipal de Lerdo para visitar a su "angelito" y que sepa que está presente en sus corazones y que Dios "se la llevó porque así era su voluntad, necesita de ángeles y la tenía que recoger".
Por tradición, la familia González Lira dedica el primero de noviembre, Día de Todos los Santos, a visitar a su pequeña hija.
Este 2 de noviembre, regresan de nueva cuenta al cementerio para visitar a sus seres queridos.
"Mientras yo la siga recordando, ella va a vivir, ella vive, aquí está mi niña", dijo Teresa mientras dirigía su mirada a la tumba de Wendy, adornada con globos en color rosa y dorado, y flores de nube, crisantemo y gladiolas.
Como la familia González Lira, el panteón comenzó ayer a recibir a cientos de personas que acudieron a rendir tributo a sus difuntos. La tradición se revivió en uno de los cementerios más antiguos de la región Lagunera con las ofrendas dedicadas a los niños y niñas que ya no están en el plano terrenal.
Para honrar a los más pequeñitos que se adelantaron en el camino, sus familiares adornaron las tumbas con flores de distintos tipos, globos, dulces, juguetes y algunos alimentos como el pan de azúcar.
Leyendas
En esta celebración tradicional mexicana, las familias también cuentan historias y leyendas de almas que según ellas "se resisten a irse y deambulan por el panteón".
15 AÑOS
Cumpliría en enero de este año, la pequeña hija de Teresa y 'Lupe'.