Y los jugadores, también en sus respectivas viviendas, se enteraban mediante la videoconferencia de cuál sería su destino. (AP)
En la más extraña edición del draft, abundaron las preocupaciones sobre la tecnología y reinó incluso la incertidumbre sobre cuándo volverá a jugarse futbol americano.
Pudo apreciarse sin embargo algo normal: Joe Burrow consiguió la primera selección general.
Desde hacía meses, se daba por un hecho que el quarterback que se coronó con LSU aterrizaría en los Bengalíes. Cincinnati comenzó el reclutamiento enviando el nombre de Burrow, ganador del Trofeo Heisman, al comisionado de la NFL, Roger Goodell, quien estaba en el sótano de su casa.

Y así comenzó un draft digital, virtual, o remoto, como se prefiera, en medio de la pandemia de coronavirus. Las selecciones se fueron realizando sin problemas técnicos aparentes, algo que figuraba entre las preocupaciones principales de Goodell, gerentes generales y entrenadores.
No hubo fuegos artificiales en la avenida principal de Las Vegas. Tampoco un cálido abrazo entre Goodell y Burrow.
El comisionado reconoció que echaría de menos los abrazos pero quizá sus huesos lo agradecerán.
La ceremonia se redujo a lo básico. El personal de cada equipo hacía la selección desde su casa. Y los jugadores, también en sus respectivas viviendas, se enteraban mediante la videoconferencia de cuál sería su destino.
Las actividades multitudinarias en Las Vegas fueron canceladas por la NFL cuando comenzó la prohibición de grandes concentraciones de gente. El mes pasado, la liga realizó a distancia las contrataciones de agentes libres. Ahora, llevaba a cabo siete rondas del draft, del jueves al sábado, todo en forma de una teleconferencia.
Recordó que la ceremonia se constituía también como un "Draftatón" que, como su nombre lo indica, era una mezcla de draft y teletón para beneficiar a seis organizaciones que combaten la pandemia.
La normalidad sólo estuvo en las selecciones, por lo menos en las primeras.
Burrow será la piedra angular de otra reconstrucción de Cincinnati, como el tercer jugador galardonado con el Heisman en llevarse también la primera selección del reclutamiento. Se unirá a un equipo que tuvo una foja desastrosa de 2-14 en 2019 bajo las órdenes del entrenador debutante Zac Taylor.
Los Bengalíes anotaron 279 puntos la temporada anterior, la tercera peor cifra de la liga, y se ubicaron en el 30mo puesto en ataque total.
La vez anterior que Cincinnati reclutó a un mariscal premiado con el Heisman en el comienzo del draft fue en 2003, cuando se hizo de Carson Palmer, procedente de Southern California. Palmer llevó a los Bengalíes dos veces a los playoffs.
En su espectacular campaña, Burrow lanzó para 60 anotaciones, una cifra asombrosa, con sólo seis envíos interceptados. Los Tigres derrotaron a seis equipos ubicados entre los 10 mejores para obtener el título nacional.
Zac Taylor, entrenador de los Bengalíes, confió en que Burrow cambie el rumbo de la franquicia.
SEGUNDO PICK

La segunda selección general fue para Chase Young, defensive end de Ohio State y miembro del equipo All-America. Los Pieles Rojas de Washington analizaron varias ofertas para canjear su segundo turno, pero muchos ejecutivos y cazatalentos consideraron que Young era la mejor alternativa.
Young, de 1.95 metros y 120 kilogramos, fue líder nacional con 16 capturas y media de mariscal de campo y seis balones sueltos forzados en la campaña anterior. Elegido al equipo ideal All-America, ganó también los prestigiosos premios Bednarik y Nagurski en 2019, guiando a los Buckeyes al título en la conferencia Big Ten.
Se incorpora a unos Redskins que tuvieron un récord de 3-13 y que permitieron 435 puntos.
De no ser por la obsesión de la NFL por encontrar al prospecto más nuevo y formidable de mariscal, Young bien pudo ser la primera selección general. Esa búsqueda afanosa de mariscales de campo derivó en que tres fueran reclutados en las primeras seis selecciones.
CON OTRA CHANCE

Tua Tagovailoa, de Alabama, fue amarrado por Miami en el quinto turno.
Miami confía que sea el quarterback franquicia y el eje de la reconstrucción que puso en marcha hace un año. No se asustaron por su voluminoso historial de lesiones. La más reciente fue una dislocación y fractura de cadera que puso fin a su temporada de 2019 a mediados de noviembre.
Seguido de Tua, en el siguiente pick, Justin Herbert, de Oregon, arribó a los Cargadores de Los Ángeles.
Fueron antecedidos por Jeff Okudah, de Ohio State, el preciado esquinero que irá a Detroit, y por Andrew Thomas, tackle de Georgia, quien militará en los Gigantes de Nueva York.
Y los jugadores, también en sus respectivas viviendas, se enteraban mediante la videoconferencia de cuál sería su destino. (AP)