Siete soldados de las Fuerzas Militares de Colombia confesó este jueves que violó sexualmente a una niña indígena de esa nación, de 13 años, en un caso que sacudió a ese país y aceleró el desprestigio de la estructura castrense por las atrocidades contra los derechos humanos que se le atribuyen desde hace más de medio siglo.
La etnia embera katío reaccionó ofendida y exigió sin éxito la entrega de los militares confesos a su comunidad para juzgarlos y castigarlos bajo los términos de las leyes aborígenes por la agresión a una de sus integrantes.
"Colombia es una sociedad enferma", lamentó Lina Arbeláez, directora general del (estatal) Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), ante la violación a la menor, que ocurrió el pasado lunes en una aldea del centro-occidental departamento de Risaralda.
El presidente de Colombia, Iván Duque, advirtió que "si nos toca inaugurar" con los soldados una ley aprobada el 18 de este mes para imponer cadena perpetua a violadores de niños y niñas, "lo hacemos".