Mis adorados Steelers juegan hoy al mediodía recibiendo a los Potros de Indianápolis.
Pittsburgh después de ganar desde el inicio de la temporada once partidos seguidos ha tenido un diciembre pal perro. Cuatro partidos, un triunfo nada inspirador y tres derrotas, dos de ellas contra equipos con marca perdedora, uno desde hace rato fuera de posibilidades de playoff (Cincinnati) y otro que gracias a la horrible división en la que juega se mantiene con sólidas esperanzas de meterse a la pretemporada (Washington) Todos los integrantes de Steeler Country nos preguntamos:
¿Qué fregados está pasando? ¿lesiones? Sí, claro que afectan, pero es igual para todos los equipos y ahora hay que agregarle a la gran variedad de lastimaduras que pueden sufrir los futbolistas el condenado virus. Cierto que las bajas que han sufrido los acereros se han encarnizado en la posición de linebakers, empezando por el gran Devin Bush que quedó fuera por ligamento cruzado, luego Bud Dupree también se rompió el ligamento anterior cruzado, su remplazo Robert Spillane sorprendió a muchos por su inmediato impacto en la defensiva acerera, pero durante el tercer cuarto de la derrota que causó perder el invicto a los Steelers en Washington se lastimó la rodilla, se tuvo que recurrir a miembros del segundo equipo como Ulysees Gilbert III y…se lesionó la espalda.
Digo, está bien que las lesiones no respetan a nadie, pero varíenle, porque se ensañan con los linebakers de Pittsburgh. La defensa igual se ha fajado, pero con una ofensiva inoperante se mantienen demasiado tiempo en el campo y con ese sistema de continuas cargas y agresividad llegan al último cuarto exhaustos. La realidad es que la ofensiva de los acereros se ha desmoronado. Después de promediar 29.8 puntos por juego en las primeras diez semanas, llegaron a 19 en el deslucido triunfo sobre Baltimore el dos de diciembre, y no han vuelto a llegar a 20 puntos por juego este mes.
Los medios han criticado severamente a los Steelers y principalmente a Big Ben Roethlisberger y han puesto en entredicho su capacidad a sus 38 años y 17 temporadas en la NFL. La respuesta de Ben: “No los culpo, cuando juegas como popó, mereces que hablen así de ti.
Es mi responsabilidad, necesito mejorar:” En la racha de tres derrotas, Big Ben ha completado 74 de 128 pases, cinco touchdowns, cuatro intercepciones y un fumble.
Ben es el mariscal de campo que más rápido se deshace del balón en la liga, algo totalmente nuevo esta temporada, si algo había caracterizado a Roethlisberger en su carrera era el alargar dramáticamente las jugadas y conseguir pases “milagrosos” para mover las cadenas, ahora es una versión mala e inefectiva de Tom Brady, el amo de los pases cortos a las bandas para obtener primeros y dieses. Ben se ha vuelto predecible y como el ataque terrestre también se ha desvanecido no hay manera de balancear con efectividad la ofensiva.
En el arranque meteórico de Pittsburgh las primeras cinco semanas fueron número uno en ataque terrestre, James Conner su principal corredor corrió para cien yardas o más en tres partidos, después dio positivo por COVID-19 y se perdió dos juegos, al reaparecer en la semana catorce contra Búfalo se lesionó la parte posterior del muslo y está en duda para hoy. El que de plano está descartado es el pateador Chris Boswell por un tirón en la ingle.
Compañeros de generación en el draft del 2004, Philip Rivers quarterback de los Potros y Ben Roethlisberger de los Steelers se enfrentarán hoy al medio día en Hines Field, Rivers vive un gran momento tres victorias seguidas y cinco de los últimos seis, mientras que Big Ben se encuentra en una peligrosa racha de tres derrotas y mostrando un fútbol bastante pobre que pone al borde de volver equipo de comodín al que antes lucía como ganador de la Conferencia.
Solo nos queda confiar en nuestro Mariscal y que su cuerpo de receptores salga concentrado y abandonen ese feo vicio de dejar caer el balón.