Coordinados con las autoridades, podrían reanudar las misas presenciales el primero de julio.
A partir del próximo primero de julio y a reserva de lo que determine el Subcomité Técnico de Salud en La Laguna, la Diócesis de Torreón podría reanudar las actividades parroquiales de manera gradual, específicamente las celebraciones litúrgicas como la eucaristía, confesiones, bautismos y matrimonios, además del servicio de oficina parroquial.
Lo anterior, debido a que el próximo 30 de junio termina la vigencia del decreto emitido por el gobierno de Coahuila para la suspensión de todo tipo de eventos masivos de carácter cívico, oficial, cultural, deportivo, recreación, turístico, gastronómico y religioso, esto como parte de las medidas para la prevención y control de la propagación del COVID-19 en la entidad.
El vocero oficial de la Diócesis, José Luis Escamilla, dijo que de reanudarse las actividades, se aplicará estrictamente el protocolo para poder celebrar la santa misa, en acuerdo con las autoridades. "Este domingo sería el último de junio, todavía es a puerta cerrada y la transmisión por Facebook los que celebramos la misa. Termina el decreto y si las autoridades están de acuerdo pues como entrenamiento a partir del primero (de julio), que es miércoles, entre semana, pues a ver quién de los feligreses se anima a venir, la puerta estará abierta, cumpliendo con esas indicaciones protocolarias"
Dentro del protocolo sanitario, se contempla desinfectar pisos y superficies de alto contacto como reclinatorios, bancas, micrófono y objetos de uso litúrgico, además de establecer un filtro de supervisión con termómetro a distancia para restringir el acceso a personas con temperatura arriba de 37.5 grados o con síntomas catarrales.
De igual manera, se instalarán tapetes con desinfectante para limpieza de las suelas de los zapatos y el uso de cubrebocas será obligatorio para todos los feligreses mientras dure la contingencia sanitaria.
De acuerdo a la capacidad del lugar, se deberá limitar la asistencia, procurando que se mantenga la sana distancia de 1.5 metros y los asistentes tendrán que usar gel antibacterial al ingresar al lugar. Este último se deberá ofrecer antes de dar la comunión a los feligreses y al abandonar el recinto.
También, se tendrá que fomentar la no asistencia de las personas de los grupos de riesgo, no pasar la canasta para la ofrenda y ofrecerla al final de misa, así como también evitar cualquier interacción física entre los feligreses en el saludo de paz y que se limite la atención en la sacristía.