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El Pasado

Tras la muerte del último romántico

En su reciente novela, el coahuilense Víctor Palomo aborda la figura de Manuel Acuña

Condecorada. En 2017, El pasado fue acreedora al XII Premio Nacional de Novela Ignacio Manuel Altamirano.

Condecorada. En 2017, El pasado fue acreedora al XII Premio Nacional de Novela Ignacio Manuel Altamirano.

SAÚL RODRÍGUEZ

Era la mañana del 10 de diciembre de 1873, un cortejo ostentoso recorrió las calles de Ciudad de México desde la Escuela de Medicina hasta el panteón del Campo Florido. Las crónicas de la época revelan una ofrenda fúnebre bastante llamativa. No era para menos, pues se trasladaban los restos del poeta Manuel Acuña, fallecido cuatro días antes.   

La muerte del coahuilense ilustre es el punto donde el escritor saltillense Víctor Palomo inicia la construcción de El Pasado (2020), novela donde a través de Juan de Dios Peza, se vislumbra un espacio entre el último de los poetas románticos y el inicio del modernismo.

La obra de Víctor Palomo obtuvo en 2017 el XII Premio Nacional de Novela Ignacio Manuel Altamirano, pero la organización del certamen incumplió la publicación, por lo que el libro apenas vio la luz este año con una edición de la Secretaría de Cultura.

INFLUENCIA POÉTICA

Fue en la preparatoria donde Víctor Palomo ganó un punto extra en clase, tras leer el poema Ante un cadáver. Así se gestó su primer contacto sensato con Manuel Acuña.   

Posteriormente, el poeta lo acompañó, dice, "bastante al margen", en parte por un prejuicio que lo mantenía en tercer plano frente a otras influencias. No obstante, la imagen cursi que imperaba en el pensamiento de Palomo, se transformó cuando observó de cerca la obra del poeta, percatándose de las facciones que forman su rostro literario.

Así, las hazañas e imposiciones poéticas de Acuña emergieron de las páginas leídas por Palomo. Era la tinta del siglo XIX, derramada por un joven coahuilense radicado en Ciudad de México, clave para la apertura hacia una época difuminada en el tiempo.

"Era el más joven de los escritores que publicaba en los periódicos. Es el más joven que estrena una obra en el Teatro Nacional y la reestrena en el Teatro Principal. Tenía muchas cualidades: es el autor del Himno de la Escuela de Medicina y publica constantemente. Ya tiene un gran prestigio como comentarista y hace artículos de opinión aparte de los poemas. Es el más joven de esa generación, por eso es la relevancia que tiene".

Años más tarde, cuando una amiga le obsequió un libro que José Farias Galindo había escrito sobre Acuña, se percató de un dato que desconocía: Manuel Acuña había tenido un hijo. La noticia despertó una curiosidad que lo instó a leer más sobre la vida del poeta, hasta dar con Laura Méndez (la madre del hijo de Acuña) y el círculo literario donde también participó Juan de Dios Peza.

Sumergido en la investigación, Palomo decidió empezar la novela con la guía del capitán Anastasio Rentería, un personaje ficticio que conocería al poeta en las calles de Ciudad de México. Pero tras llenar 80 cuartillas, el autor se percató de que su personaje jamás se encontraría con Acuña, así que decidió destruir todo su avance y comenzar de nuevo.

La nueva narrativa le mostraba una idea más clara, marcada a partir del deceso de Acuña. Aquí Juan de Dios Peza se muestra como el iluminador de una historia, pero también como el generador de contradicciones e invenciones que se enlazaron con la investigación de Palomo, permitiendo resolver el curso de la historia.

"Lo que puedo decir es que Juan de Dios Peza crea cosas, recrea cosas para ocultar la verdad sobre el hijo, sobre Laura Méndez y darle un énfasis a ese mito de Rosario".

Así, se genera una ficción que conversa con datos históricos extraídos de documentos y obras como El verdadero Acuña de Carlos Caffarel Peralta.

"Después de 10 años de investigación ya tenía bastantes documentos y eso era lo que había que poner. La ficción es sólo el apoyo para que esos documentos históricos y esas cuestiones que sí son verdad, que sí sucedieron, jugaran ahí, en la historia, en la novela".

Durante la narrativa, el personaje de Juan de Dios Peza se cuestiona a sí mismo su existencia: "¿Quién soy?", una pregunta que surge a partir del silencio, del ocultamiento de la verdad, de la existencia del hijo de Acuña y de un secretismo que envuelve a la figura de Laura Méndez.

Asimismo, el título de la obra alude a una obra de teatro escrita por el propio Acuña: la historia de una mujer que tuvo una aventura y al momento de establecer una relación seria, el pasado se le presenta en su boda como invitado no grato.

"A mí me sonó mucho desde el principio que se llamara El pasado para esta novela, refiriéndome tanto a la obra de teatro (que se menciona en la novela), como al lapso de tiempo histórico, que estamos hablando de casi 150 años".

Por último, Víctor Palomo considera que Manuel Acuña es un poeta vigente, pero que también hace falta acercarse a otros poemas y aristas como Nada sobre nada y no sólo abordarlo desde el Nocturno a Rosario.

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Escrito en: El Pasado Manuel Acuña Víctor Palomo

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