Finalmente y luego de más de dos años sin poder operar debido a litigios interpuestos por los pobladores vecinos del área del pueblo de Dinamita, ubicado en la entrada de lo que se conoce como el cañón del Sarnoso y que desde décadas atrás ha albergado compañías que se distinguían precisamente por la producción de trinitrotolueno, particularmente la compañía Dupont, la empresa transnacional Chemours ha decidido que su división de Soluciones Mineras de Gómez Palacio, propietaria de la planta detenida por el mismo rumbo, venda sus equipos a la compañía de control checa de nombre Draslovka, que se ostenta como una líder global en la producción de compuestos químicos y con operaciones alrededor del mundo.
Draslovka, según se informó, con la compra de los equipos que ya habían sido instalados en la región pretende al reubicarlos a otras latitudes del país poder participar en los mercados estadounidense y mexicano ofertando productos para los sectores minero, agrícola e industrial. Asimismo, para tomar la decisión de adquirir las máquinas y equipos que Chemours ya tenía acá, la empresa de la República Checa hizo un análisis exhaustivo de la viabilidad de esta operación para poder continuar con su producción y comercialización del cianuro de sodio, elemento fundamental en el procesamiento del mineral.
Con esta noticia, se da por concluido el diferendo que surgió una vez que se empezó a construir la hoy fallida planta de producción de cianuro de sodio. Chemours pensaba instalarse en la zona sencillamente porque además de encontrar en la población de Dinamita un sitio adecuado para sus pretensiones, la metalúrgica de Peñoles que está desde hace muchos años dentro de la mancha urbana de Torreón sería un cliente natural para su producción.
Evidentemente cualquiera que tenga una cultura mediana se espanta al pensar que una fábrica pueda producir cianuro, aunque este se encuentre mezclado. Por antonomasia de su nomenclatura se sabe que estas sustancias requieren de sumo cuidado en su manejo, tal como lo presumía de inicio la hoy fallida Chemours en La Laguna.
El que se desarme lo que ya se había instalado y que además se confirme que han sido vendidos esos activos es la confirmación de que ya no se van a ofertar mil 300 empleos de calidad considerable para los propios moradores cercanos a la hoy desensamblada factoría debido a que el combate legal para su instalación se detuvo por más de dos años y son visos de que se pudiese levantar la restricción para continuar con los planes previos.
Los opositores a que se instalara aparentemente han conseguido una victoria definitiva. La presunta planta venenosa se ha marchado y con ello pueden estar orgullosos de que no pasaron por encima de sus derechos. La realidad es que nunca hubo conclusión definitiva en el plano jurídico, aunque dentro del proceso legal se lograron obtener las suspensiones necesarias que contempla el juicio de amparo para impedir en los hechos que se pudiese trabajar.
Irrefutable también es que alguien malinformó a la compañía Chemours de que podía construir sus naves industriales donde decidieron hacerlo. Su giro industrial de compuestos químicos les obliga a instalarse en un punto donde esté despoblado en un determinado radio, cosa que físicamente no se observó, por lo que se propiciaron las circunstancias adecuadas para que quienes lucharon contra ellos consiguieran argumentos jurídicos.
Es una pena, si no que tragedia, lo que ha sucedido. Se ha diluido una inversión multimillonaria que excedía al menos un centenar de millones de dólares, que ultimadamente eso solo importa para los balances de los inversores, pero lo que importa a las personas involucradas es que se pierdan empleos y, en este caso, empleos de calidad.
Si no se entiende que sin inversión productiva no puede haber prosperidad generalizada, cualquier plan que pretenda acabar con la pobreza es una quimera. Evidentemente debe ser una inversión sustentable ambientalmente, que es la duda que queda en este caso. Lo que es evidente es que faltó gestión del Gobierno de Durango y de Gómez Palacio para poder encontrar una solución mejor que la marcha de esta fuente de empleos. Ojalá quede al menos sirva de lección para evitar que otras oportunidades como esta se vayan.