Base fisiológica. El hígado tiene la función de responder a los nutrientes absorbidos en el tracto grastrointestinal y a la vez coordinar esta respuesta en base al estado metabólico y hormonal de otros tejidos del organismo (ej., útero, ubre). Durante el periodo de transición ocurren cambios debidos a una disminución del consumo de los nutrientes y requerimientos, junto a cambios hormonales relacionados al parto y al inicio de la lactancia. Es por esto que se asocian los desórdenes metabólicos del periodo de transición con un mal funcionamiento del hígado.
En condiciones normales, el consumo de materia seca (MS) de las vacas comienza a disminuir 3-5 días previos al parto y debe ser restablecido inmediatamente después del mismo. Sin embargo, el proceso de restablecimiento del consumo lleva unos 10-15 días (expansión de la capacidad del rumen, adaptación a la nueva dieta, involución uterina y adaptaciones metabólicas y hormonales). Por lo tanto, este cambio fisiológico brusco relacionado al fin de la gestación, síntesis del calostro, parto y el inicio de la lactancia, genera un balance energético y de calcio negativo. Debido al balance energético negativo (BEN). Las vacas responden movilizando tejido adiposo (AGNE) para compensar la demanda de energía de la urbe, debido a la producción de leche. Si la reducción del consumo de MS y la movilización de grasa es muy brusca, ocurre una acumulación de triglicéridos en el tejido hepático (hígado graso) y un subsecuente incremento de ßhidroxibutirato o BHBA en sangre (cetosis) con disminución de la funcionalidad del sistema inmune y un incremento de enfermedades de transición (ej., hipocalcemia, metritis).
Diagnóstico de cetosis. La concentración de cuerpos cetónicos en sangre dentro de 3-15 DEL determina la prevalencia de cetosis clínica y subclínica en vacas frescas. Vacas con cetosis clínica generalmente presentan concentraciones en sangre de BHBA =3.0 mmol/L con signos clínicos tales como disminución del apetito, pérdida de peso corporal y de la producción de leche con un comportamiento anormal. Se observan deprimidas, apetito disminuido, en ausencia de otras enfermedades concurrentes.
Vacas con cetosis subclínica presentan concentraciones en sangre de BHBA 1.2-2.9 mmol/L sin los signos clínicos de cetosis. Las vacas frescas con concentraciones en sangre de BHBA de <1.2 mmol/L se consideran normales.
Es importante destacar que las dos formas de cetosis, clínica y subclínica, incrementan significativamente el riego de metritis, desplazamiento de abomaso, bajo desempeño reproductivo y baja producción láctea. Es de vital muy importancia monitorear la prevalencia de cetosis, teniendo en cuenta los factores de riesgos que representa para la lechería. Actualmente puede medirse ácidos grasos no-esterificados (AGNE) en sangre en el preparto, pero se requiere enviar las muestras al laboratorio. Para las vacas en el posparto se recomienda la medición a campo de ßhidroxibutirato (BHBA) con un medidor digital para muestras de sangre o con tiras reactivas para muestras de leche. Es importante saber que las vacas frescas con alto AGNE y BHBA también tienen bajos niveles de calcio en sangre (casos clínicos o subclínicos) dentro de los primeros 7 días pos-parto. Por lo tanto, es importante monitorear el nivel de calcio dentro de la 24-48 horas posteriores al parto para determinar la prevalencia de hipocalcemia, principalmente los casos subclínicos.
Las vacas frescas que presenten signos clínicos de cetosis (BHBA =3.0 mmol/L) se pueden tratar con la administración de 300 cc/día por 5 días de propilen-glicol vía oral hasta que el BHBA se encuentre por debajo de =1.2 mmol/L.
Manejo preventivo de la cetosis clínica o subclínica. Para evitar la caída brusca en el consumo de MS y la subsecuente acumulación de lípidos en hígado (hígado graso), se deben implementar estrategias de manejo alimentario que promuevan el consumo de MS. (manejo del comedero y priorizar el confort y bienestar animal, camas, descanso, evitar la saturación de animales en el corral). El BEN posparto está más estrechamente relacionado con la ingesta de energía que con la energía destinada a la producción de leche y las vacas retornan rápidamente a un balance positivo de energía cuando consumen las cantidades de MS de dietas adecuadamente balanceadas. En la lactancia temprana dentro de los 25-30 DEL, asegurar una dieta con adecuado contenido y calidad de FDN. Un estudio de comportamiento de animales en el período de transición demostró que por cada 1 kg menos de MS consumida durante el preparto el riesgo de cetosis subclínica se incrementaba en 2.2 veces. Esto remarca la importancia de adecuar el manejo alimentario y las instalaciones (confort) a las necesidades de las vacas preparto y frescas.
En general, la cetosis clínica o subclínica se origina por problemas de manejo en las vacas preparto, frescas o una combinación de ambos grupos. El manejo y monitoreo de la vaca en transición es clave para el éxito productivo y reproductivo. Los componentes claves del manejo de transición incluyen el monitoreo y seguimiento de los procesos que impactan directamente el preparto y posparto; dietas correctamente balanceadas, carga animal, horas de descanso por día de las vacas, alimento siempre disponible y accesible en el pesebre, disponible, calidad del agua y el registro y evaluación de las enfermedades de transición aunado a un excelente programa de manejo de la transición.
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