EDITORIAL Columnas Editorial Caricatura editorial

Balance de la agenda ambiental (III)

A la ciudadanía

GERARDO JIMÉNEZ GONZÁLEZ

En los dos artículos previos abordamos el ineludible tema del agua, un verdadero pesar para los ciudadanos que ingresaron en las filas de los afectados hídricos, sea por desabasto, daños en la salud o en sus derechos de agua, aunque también para los políticos. Al respecto solo cabe añadir que la decisión de cambiar el punto de extracción de agua en el río Nazas para potabilizarla, es, sin duda, una buena noticia porque el agua que fluirá más debajo de este último tramo del río, el agua de estiaje, ayudará a mantener vivo el ecosistema ripario y beneficiará a las comunidades ribereñas; después abordaremos la polémica que está emergiendo sobre el manejo aguas superficiales en el Distrito de Riego 017.

Otro tema que comúnmente no se aborda cuando se comenta la agenda ambiental regional, es el de educación y cultura ambiental, o también llamada educación para el desarrollo sostenible. Enkerlin y Madero (1997) definen la educación ambiental como "el proceso de adquisición de valores y clarificación de conceptos cuyo objetivo es desarrollar actitudes y capacidades necesarias para entender y apreciar las interrelaciones entre el hombre, su cultura y su entorno biofísico".

Es un tema que tiene transversalidad con todos los aspectos de la agenda ambiental, al cual, sin embargo, no se le ha puesto la debida atención a pesar de su importancia porque detrás de las acciones humanas que afectan la naturaleza está la ausencia de valores culturales que hagan posible una convivencia más amigable con ella.

A nivel internacional desde 1975 se pone atención a este rubro cuando se celebra en Belgrado el Seminario Internacional de Educación Ambiental, organizado por la UNESCO con la participación de 90 países participantes y 60 observadores, del cual surge La Carta de Belgrado, que se propone como meta de educación ambiental: "Lograr que la población mundial tenga conciencia del medio ambiente y se interese por él y por sus problemas conexos, y que cuente con los conocimientos, aptitudes, actitudes, motivaciones y deseos necesarios para trabajar individual y colectivamente en la búsqueda de soluciones a los problemas actuales y para prevenir los que pudieran aparecer en lo sucesivo" a la vez que se crea el Programa Internacional de Educación Ambiental (PIEA).

En 1987 en el marco del Congreso Internacional de Educación Ambiental (Moscú), se establece una Estrategia Internacional de Educación Ambiental, misma que se replica al interior de algunos países participantes, sin embargo, la sucesión de estos eventos que marcan directrices mundiales en esta área no permean lo suficiente entre los países involucrados en los eventos y que suscriben acuerdos globales. En México se elabora una Estrategia de Educación Ambiental para la Sustentabilidad (2006), y se crea el Centro de Educación para el Desarrollo Sostenible (CECADESU), esfuerzos que no han trascendido al ser temas secundarios o tangenciales de la política pública en materia ambiental, de entrada se les asignan presupuestos pírricos.

Es uno de los grandes vacíos culturales que caracterizan a la mayor parte de las personas que conviven en las sociedades actuales, los cuales se originan en el desconocimiento sobre el funcionamiento de los sistemas naturales. Tal parece que la adquisición de este tipo de valores no se cultiva en el seno familiar y la educación formal básica sobre Ciencias Naturales no parece suficiente o acertada en la manera que se imparte. De hecho, uno de los déficit importantes del sistema educativo formal, desde el nivel básico hasta el superior, es la omisión que se hace en los currículos es fomentar valores sobre respeto a la naturaleza, también ocurre en aspectos como el referente a hábitos alimenticios o nutrición, ciudadanía, entre otros.

Los esfuerzos por promover valores ambientales en la formación básica de los escolares surgen mayormente de iniciativas aisladas o locales, de pequeños grupos civiles o como acciones intermitentes de los gobiernos locales, por lo que carecen de una visión estratégica que promueva la formación de una cultura ambiental entre las personas. En ámbito docente son pocos los educadores ambientales y siguen siendo áreas de enseñanza complementarias, destacando la formación de redes de educadores ambientales que intercambian experiencias concretas o realizan procesos formativos entre sus miembros.

En la Comarca Lagunera es claramente matizado el ejercicio intrascendente de educación ambiental en el sector educativo formal, pero también a nivel informal, son pocos los casos en que se han instituido programas de educación ambiental que se proponen programas permanentes que pretenden alcanzar objetivos de mediano y largo plazo (como en todos los programas educativos, para que den resultados trascendentales deben plantearse así). Uno de ellos es el que se implementa en la reserva ecológica municipal de Jimulco.

Es deseable que los gobiernos locales establezcan sinergias con el sector educativo formal y organismos de la sociedad civil, promoviendo este tipo de programas que formen valores ambientales entre los niños y jóvenes, que asignen fondos públicos para implementarlos y se creen infraestructuras dentro o paralelas a los centros de enseñanza pública y privada, donde se preparen educadores ambientales. Es otro gran reto que debemos proponernos alcanzar los laguneros.

Leer más de EDITORIAL

Escrito en: A la ciudadanía editorial A la ciudadanía

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de EDITORIAL

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 2044828

elsiglo.mx