Dice el refrán: "el camino al infierno está empedrado por buenas intenciones" y se refiere a aquellos actos que, pretendiendo hacer el bien, terminan causando algún mal.
El discurso pronunciado por nuestro presidente López, en la ONU, denunció la deshumanización mundial por no hacer lo necesario para ayudar a los pobres; ya desde el 2010, en un extenso documento, la propia organización advertía la necesidad de atender a los más necesitados por propia conveniencia, ya que en contrario ellos mismos buscarían hacerse justicia.
No estaban errados, de hecho a nivel nacional vivimos manifestaciones, linchamientos, agresiones, bloqueos, robos tumultuarios a negocios y hasta asesinatos por airados inconformes que, no pocas veces, son azuzados por nuestros polítiqueros parasitantes.
México ha denunciado tal injusticia desde tiempo atrás; en 1972, propusimos durante una reunión sobre comercio y desarrollo en Chile, la llamada ´Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados. Hubo países -ricos- que la rechazaron y aunque perdieron la votación, de facto nulificaron la propuesta.
Es triste confirmar la inhumana obsesión de los países desarrollados por mantener la hegemonía económica, causa de la discordia entre naciones; aún más, los mayormente militarizados se amenazan entre sí, buscando controlar a los estados pobres y así fortalecer posiciones políticas e intereses. Tristemente, sus esfuerzos no 'escurren' beneficios hacia sus pobres y, en cambio, invierten presupuestos brutales para obtener la fuerza de las armas.
Recuerde que en el mundo no habría hambre, de aplicar los dineros que se malgastan en desarrollo militar. Ese entorno político-económico-militar mundial, sumando la contaminación del planeta y la deshumanización tecnificada, amenaza como nunca a la humanidad.
El mensaje de la ´4T´, al tomar México el liderazgo de la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, fue emitido en el supuesto de que podríamos impactar a la opinión mundial; quizá existió algún tinte megalómano del mandatario, lo que no queda en duda es la deficiencia al evaluar efectos, pensando que la izquierda mundial apoyaría y AMLO viviría su momento de 'glorificación internacional'. De entrada, Rusia y China, estuvieron en desacuerdo.
Otro refrán mexicano advierte que debemos 'predicar con el ejemplo' y tener congruencia entre lo que se piensa, dice y hace; así, haciendo propuestas sin proyectos concretos y no considerar su viabilidad fue un error.
Con pronunciación firme, sugerente de regaño, nuestro mandatario pidió a los representantes del mundo "salir de su letargo en el combate a la corrupción -ocupamos el lugar 135- y la desigualdad", recriminándoles el "fracaso" del combate epidemiológico.
Actualmente circulan denuncias en redes sociales de los abusos de los integrantes de su gabinete, contrasentido que tratan de apagar afanosamente, con renuncias exigidas a algunos de 'los peces menos gordos'. Incongruencia.
Un buen ejemplo: el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, según los medios de comunicación formales, en menos de un año ha provocado numerosas denuncias penales, legalmente mal atendidas -van 47- ante la Fiscalía General de la República.
En relación con la desigualdad y combate a la pobreza, los datos del INEGI abruman: al iniciar el sexenio, en México teníamos alrededor de 52 millones de pobres; ahora casi 58 millones y de ellos, 11 millones de mexicanos viven como míseros. Grave diferencia.
Citó como exitoso su combate a la violencia, ensalzando los programas de repartición de dineros en becas y apoyos a desfavorecidos.
Los datos descarrilan la declaración: actualmente, existe la seria preocupación en México y su vecino del norte por la denuncia de que el narcotráfico controla a más del 30% del país, lo que nos encamina, de no contenerlo y hacerlo retroceder, al 'narcoestado'.
En relación con la violencia, los datos son contundentes: en lo que va del mandato se han registrado más de cien mil homicidios y también han aumentado los feminicidios.
La solución propuesta es simple e inaplicable: establecer de un plan mundial de bienestar financiado por los más ricos, obteniendo el 4 % de la riqueza anual de los mil más adinerados del planeta; además, el 0.2 por ciento del producto interno bruto de los integrantes del G-20, para entregar un billón de dólares en becas y pensiones a 750 millones de necesitados.
Contra toda enseñanza en teoría socioeconómica, propone se reparta dinero directamente entre los pobres, a través del sistema de tarjetas. No habló de abrir fuentes de empleo, incrementar la productividad de naciones pobres, fortalecer programas de educación o salud para atacar la desigualdad; solo ¡regalarlo! Propuesta técnicamente ineficiente.
En análisis de politólogos, la participación de México en el foro, tuvo tintes de promoción personal y de ideas populistas, a costas de la pérdida de oportunidad productiva.
Algunos afirman que su plan -que presentará- probablemente sea aprobado por la mayoría; sin embargo, desatendido por los dueños de los dineros, quienes no aceptarán 'instrucciones' de nuestro presidente.
¿Le parece acertada nuestra participación?
ydarwich@ual.mx