El plazo para entregar los datos concluía el 31 de diciembre. (EFE)
Llegó el primero de enero y la Oficina del Censo de Estados Unidos incumplió el plazo establecido para entregar antes del 31 de diciembre los datos del censo, y cada día que pasa pone en peligro los planes del presidente Donald Trump de excluir a los inmigrantes indocumentados del recuento nacional.
Esta misma semana, la Oficina del Censo reconoció que a pesar de que sus técnicos han "trabajado arduamente" para procesar los datos recolectados en el censo no iban a ser capaces de entregar al presidente las cifras antes de la "fecha límite legal".
Y finalmente se cumplió esta advertencia y el organismo que depende del Departamento de Comercio incumplió por primera vez desde que se fijó en 1976 el 31 de diciembre como fecha límite, y todo debido a los efectos en su trabajo de la pandemia del coronavirus y cambios de última hora por parte del Gobierno Trump.
Pero los días pasan y la presidencia de Trump concluye el 20 de enero y se diluyen sus opciones de concretar un plan que se ha visto envuelto en una disputa legal que llegó incluso a la Corte Suprema de Estados Unidos, que en diciembre desestimó una demanda contra la orden de Trump de excluir a los indocumentados del censo al considerar que era demasiado pronto para evaluar la cuestión.
El censo se realiza en Estados Unidos cada 10 años por mandato constitucional, y el propósito de contar a todas las personas presentes en el país es la asignación de representación de los estados en el Congreso y el Colegio Electoral para la próxima década, y de miles de millones de dólares para programas de infraestructura, hospitales, escuelas y asistencia social.
El presidente quiere que, aunque el empadronamiento decenal los cuente, los inmigrantes indocumentados no sean tenidos en cuenta en la próxima ronda de asignaciones políticas y financieras.
Trump instruyó en julio al secretario de Comercio, Wilbur Ross, para que le presentara dos resultados del censo de este año, con uno de ellos excluyendo a los inmigrantes indocumentados. El presidente cree que algunos estados obtienen una representación mayor que la merecida debido al número de indocumentados que allí viven.
La Constitución estipula que el censo debe contar a todas las personas que viven en el país, pero Trump, en un memorando emitido en julio y por primera vez en la historia de la república, se atribuyó autoridad para excluir a los inmigrantes indocumentados cuando llegue el momento de distribuir representaciones.