CREATIVIDAD O MUERTE
Un soldado fue capturado por el enemigo. Pasó varios días encerrado en una pequeña jaula, apenas iluminada, casi sin alimento ni agua.
Un día fue llevado ante un simulacro de juicio en el que se recreaba un tribunal marcial.
Sabía que tendría nulas probabilidades de sobrevivir.
El oficial principal parecía cuidar las formas mínimas para que pareciera un juicio justo.
Le explicaron que dejarían en las manos de Dios su suerte y acatarían el veredicto. Observó que escribían en dos papeles la misma palabra: Culpable.
Le dijeron que podía escoger una sola opción de una urna.
Sintió que no tenía salida, cerró los ojos, sacó un papel de la urna y luego de unos segundos de interminable silencio, lo acercó a su boca y comenzó a masticarlo.
Sorprendidos, los hombres del tribunal lo reprendieron y el hombre pidió la palabra.
- Comprendo que cometí un grave error y quiero repararlo. Es que tengo mucho miedo de morir. En la urna había 2 papeles, sacaré el que queda y lo leeremos en voz alta, así sabremos qué decía el que está en mi estómago, ese será mi veredicto.
En nuestras empresas es poco probable que existan situaciones límites, pero también es cierto que la creatividad que usamos suele ser inercial, sólo recrea lo hecho en el pasado.
Pocas veces cuestionamos la realidad para reinventarla. La mayoría de las personas están haciendo lo que hacían ellos mismos u otros, sin formularse dos preguntas:
¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Podría hacerlo de otra forma?
La insatisfacción germinal está neutralizada por el temor a la crítica. Es tan grande la autocensura que casi nadie intenta cuestionarse en su trabajo.
Hay una silenciosa red de complicidad para evitar que los jefes se sientan contrariados. La complacencia monárquica hacia los que ejercen el poder.
El resultado de esta mansedumbre es similar a un Titanic que va hacia los témpanos con su fiesta a bordo. Una fiesta que algunos saben inútil pero que alientan y sostienen igual.
El mercado avisa con pequeños signos que podrían transformarse en un naufragio, pero los gigantescos barcos continúan en su dirección inexorable: Ser indiferentes al cliente, evitar las preguntas molestas, tratar de que nada cambie, trabajar para el show off.
Un gerente general preguntaba en rueda de amigos si algún día sería posible que los teléfonos sean atendidos más rápido, que los que tienen vinculación con los clientes pongan un plus en su actitud, que las áreas de back office actúen verdaderamente como soporte. Sus compañeros no parecían tener muchas esperanzas. Alguien dijo, sin embargo, que es una tontería esperar que la estructura se involucre, sólo hay que tener expectativas en unos pocos, los agentes de cambio.
Estas personas serán capaces de cuestionar, de crear, de preguntarse por qué y para qué. El desafío es encontrarlos, alimentar su insatisfacción, escucharlos, darles espacio.
Quizá pocos lo sepan, pero la disyuntiva es para muchas empresas: Aprender a ser creativas o esperar pacientemente su propia muerte a plazo fijo.
Te invitamos a inscribirte en nuestra página www.vibremospositivo.com para darte más información de nuestro movimiento y seguirnos en Facebook como Vibremospositivo, en Instagram como @jorge_lpz, @vibremos_positivo2020 y @claudiopenso, también todos los viernes estrenamos podcast por Spotify.