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Depredadores urbanos

Diálogo

YAMIL DARWICH

De pronto aparecieron jardineras toscas, de madera, feas, que obstruyen algunos cruceros en la zona centro de Torreón.

Es una obra desproporcionada que va contra la viabilidad de la zona, de por sí sufriendo graves embotellamientos, incrementados en la Calzada Colón con el marcado de carriles para bicicletas -no utilizados- reduciendo a dos la importantísima vía que une a norte y sur del primer cuadro. ¿Genialidad o locura?

Anteriormente otro "ideoso" rompió el pavimento y provocó desniveles en avenidas.

Seguramente Federico Wolf, se revuelve en su tumba.

Eso me llevó a recordar otros atropellos sufridos en nuestras ciudades por depredadores urbanos, quienes tienen la oportunidad de realizar lo que en sus momentos de ensueños y administración de poder consideraron buenas; de paso, quizá, agenciarse algunos pesos extras.

Estos nuevos "ocurrentes" solo siguen la tradición de destrucción de los inmuebles testimonios de nuestra historia; podemos recordar como algunos ejemplos otros actos de barbarie:

Recuerde aquel Teatro Princesa, uno de los más antiguos de la ciudad de Torreón, por él desfilaron personajes de la farándula ofreciendo esparcimiento a nuestros fundadores y sus descendientes. Ahora es un lote baldío improvisado como polvoriento estacionamiento.

Tampoco olvide al Cine Modelo, testimonio del esfuerzo de laguneros y sus logros de la modernidad de aquellos tiempos, siendo el primero en México con aire lavado y equipo cinematográfico con tecnología de punta. Derruido.

Recuerde cuando, amparados por noche, armados con picos, palas y malicia, algunos bárbaros destruyeron la fachada de la Casa Morisca, influencia árabe, que estaba ubicada en Calzada Colón y Abasolo, para luego levantar un feo edificio con forma de cubo.

Lo mismo sucedió con el cine Palacio de Gómez Palacio, Durango y otros edificios históricos en Lerdo y en La Laguna en general.

Desafortunadamente, muchos han sido vandalizados y hasta destruidos; en otras ocasiones robados, caso de la Puerta del Panteón Torreón y los innumerables bustos y monumentos, como el homenaje a Jalil Gibrán, de la Alameda Zaragoza.

Ni qué decir de la destrucción de fachadas de los centros urbanos de toda La Laguna, donde anuncios luminosos, otros simples tablones con letras y rayas, advierten vendimias; algunos rompen paredes, destruyendo ornatos y borrando testimonios históricos para advertir al comprador de su presencia. Algunos fracasan y abandonan el local dejándolo seriamente dañado. Depredadores.

Habrá que reconocer el esfuerzo de la actual administración municipal de Torreón, que ha rescatado algunas fachadas -Casa Mudejar y Escuela Comercial Treviño-; la renovación de plazas y jardines en Gómez Palacio o el rescate de "La jabonera"; la recuperación del Chalet de la Familia Guerra, en Lerdo, ahora museo. Buenos esfuerzos, desafortunadamente limitados.

Tampoco respetan antecedentes históricos, de personajes que nos dejaron las bases de la ahora Región Lagunera. Una buena fuente denunció el interés por cambiar el nombre a la Casa Aldape, primera presidencia municipal, que ha sido albergue de instituciones educativas, para identificar los mini tianguis en que la han transformado. ¿No sería conveniente protegerla y conservarla creando algún centro promotor de cultura?

Algunos pretenden ofendernos llamándonos "bárbaros del norte", haciendo referencia a lo dicho por José Vasconcelos: "La cultura termina donde comienza la carne asada", frase pronunciada para referirse a la alimentación de los mexicanos y la diferencia entre los ingredientes y sazones. Al ver las destrucciones hechas por algunos salvajes, quedamos reflexionados.

Es evidente que la formación universitaria no siempre es suficiente para infundir cultura y desarrollar criterios de estética funcional; es claro que la carencia del sentido ético, sobrepasado por la vanidad personal …o el dinero, generan algunos barbarismos a los que estamos sometidos.

Viene un nuevo gobierno municipal en Torreón y recién iniciaron los de Gómez Palacio y Lerdo, Durango; bueno sería que escucharan la opinión de quienes tienen información y claras ideas de lo que nos conviene para conservar nuestros antecedentes históricos. Ante todo, atender al inteligente cuerdo.

Somos una región que tuvo fundadores valerosos que supieron venir y enfrentar al desierto, siendo y haciendo en él; colonizadores que nos heredaron particularidades de laguneros, en ambos estados, quienes generaron productividad hasta ubicarnos entre las regiones más importantes de México.

Hoy, los que formamos las siguientes generaciones -algunas próximas a desaparecer- no podemos jactarnos de haber continuado con la obra de los iniciadores y, desafortunadamente, tenemos a cargo de cuenta haber permitido a personas sin amor a nuestra cultura destruir parte de los testimonios históricos de nuestra Laguna.

Esperemos que las autoridades de los municipios laguneros razonen y entiendan que no todo es "hacer obras" que se noten; también es su responsabilidad mantener nuestra herencia cultural.

Ojalá que Román Cepeda, escuche a los que saben y atienda los llamados de los congruentes, cuidando nuestro patrimonio, protegiéndolo de los depredadores poco sensatos.

No cuidarlo es el nuevo aviso de que, para nuestro infortunio, nada cambia. ¿Usted que opina?

ydarwich@ual.mx

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