DICHOS DE SOR JUANA
SIEMPRE SON LOS DESDENES
IMÁN DE LOS DESDICHADOS
No es infrecuente que cuando alguien resiente una desgracia piense que le seguirá un bombardeo de las mismas; sin embargo hay que conceder que así pasa, que a los infelices les caigan infortunios como granizo. Eso ha dado lugar a que la gente invente dichos que se refieren a la víctima, como es el pensamiento de Lidoro, príncipe de Epiro, quien con la máxima anotada arriba descarga en voz alta su desconsuelo al considerar su condición de enamorado sin correspondencia.
Su máxima se escucha en el primer acto que escribió Sor Juana para la comedia Amor es más laberinto. Allí Lidoro vive enamorado de Fedra, quien no le hace caso. Su pena de amor lo hace sentirse un desventurado pararrayos de desaires, o como él dice, imán, un imán que atrae los aceros del desprecio. Por eso comenta para sí mismo al contemplar su estado: "siempre son los desdenes / imán de los desdichados".
La situación de Lidoro, traspasada a cualquier otro campo que no sea el del amor, pero en el que alguien se sintió victimizado por los infortunios, provocó el dicho popular de que al perro más flaco se le cargan las pulgas. Este adagio que se escucha recurrentemente -porque siempre hay quien con magnetismo de infelicidad atrae una tras otra las tribulaciones- es el equivalente de la máxima enunciada por Lidoro.
Con su desdicha, los infelices atraen el menosprecio, cuando no el desprecio. Cerca de todos hay alguien en quien se ve que se vuelve realidad la triste suerte del perro flaco o la del personaje de la comedia de la Décima Musa. O sea que se vuelve realidad la máxima que Sor Juana dice: "siempre son los desdenes / imán de los desdichados".