Durante los últimos meses se ha vertido información en los medios de comunicación acerca lo que sucede en el entorno del río Nazas, o para ser precisos de lo que se ha llamado último tramo vivo de este río. Desde el año pasado uno de los efectos de la pandemia entre la población de la zona metropolitana fue provocar la fuga hacia espacios rurales, el confinamiento obligó a buscar el esparcimiento donde las posibilidades de contagio fueran menores y uno de los lugares que prácticamente se invadieron fue el Cañón de Fernández, con el consecuente impacto negativo que implicó la contaminación con basura, ruido, el uso de vehículos inapropiados para el lugar, entre otros.
Paralelamente, y sobre todo este año, los medios de comunicación han dado amplia cobertura a la controversia que generó la obra de la potabilizadora en esa zona, debido a la reacción de la asociación civil Prodenazas y de los ejidos ribereños. En el primer caso el conflicto se dirimió mediante un convenio sobre medidas de protección y conservación del río, mientras que en el segundo la controversia continúa, varios ejidos objetan posibles afectaciones que tendrá la obra a sus actividades productivas, enfatizando la ubicación del punto de extracción.
En este último tramo vivo del río, en una longitud de poco más de medio centenar de kilómetros, se ubica, por un lado, una zona que desde 2004 fue declarada bajo un estatus de protección por las características biológicas y ecológicas que presenta, el Parque Estatal Cañón de Fernández. En la superficie que abarca de 17,000 ha, existe una importante diversidad de flora y fauna silvestre, es un entorno acuático-terrestre que da forma a un humedal que desde 2008 fue considerado de importancia internacional por la Convención Ramsar.
El Cañón de Fernández es un sitio singular de la Comarca Lagunera, por él fluye un caudal de agua durante todo el año, cinco meses cuando se liberan volúmenes de la presa Francisco Zarco para el riego de los cultivos y los siguientes siete meses de escurrimientos naturales que brotan, probablemente, de la sierra del Rosario, y de filtraciones de dicho embalse, condición que permite la existencia del humedal. Es importante saber que este sitio brinda a la población lagunera importantes e invaluables servicios ambientales como captura de carbono, filtración de agua al acuífero, conservación de biodiversidad, entre otros, y de esparcimiento.
Por otro lado, en el tramo que abarca de la salida del cañón hasta la presa San Fernando, se ubica el resto del ecosistema ribereño en condiciones alteradas por las actividades humanas que se realizan en su entorno, es una extensión del río vivo en el que prolonga parcialmente el hábitat de la vida silvestre del Cañón de Fernández debido a que por él continúa fluyendo agua con volúmenes menores, también durante todo el año, ese caudal de agua es aprovechado por los usuarios de las comunidades ribereñas para el riego de sus cultivos. A este caudal que fluye después de que cierran las compuertas de la presa Francisco Zarco, es al que se ha denominado agua de estiaje.
Es esta condición, el flujo permanente de ese caudal de agua sobre el río original, lo que distingue ambiental y socialmente a la zona del resto de los espacios rurales ubicados en la planicie del valle irrigado de la Comarca Lagunera. De hecho, en la parte baja de la cuenca Nazas-Aguanaval solo existen este y otro sitio con un flujo permanente de agua por el cauce de cada uno de estos ríos. Ese otro es el ubicado en los cañones de La Cabeza y El Realito, en el río Aguanaval, dentro de la Reserva Ecológica Municipal de Jimulco, este último más modesto que el del Cañón de Fernández.
Es también este flujo permanente del caudal de agua lo que marca una distinción en la forma de vida de las comunidades rurales ribereñas con respecto al resto de las ubicadas en la planicie irrigada por el Nazas, la disponibilidad de agua, aún con los altibajos en los volúmenes disponibles y aprovechados forma paisajes naturales diferentes, menos desertificados, y otorgan mayor dinamismo económico a la vida productiva y doméstica de sus habitantes ribereños.
Para entender la resistencia de algunos de los ejidos ribereños ante la obra de la potabilizadora, particularmente de la presa derivadora desde donde se realizará la extracción de agua, es necesario conocer lo que significa para estas poblaciones esta intervención en el río. Su vida está estrechamente asociada, tanto sus actividades productivas y domésticas, a esa disponibilidad de agua, particularmente al agua de estiaje que les permite complementar los cultivos de primavera-verano con otros, en menores superficies, durante el otoño-invierno, pueden ser agricultores durante casi todo el año y no solo durante los cinco meses del ciclo agrícola de primavera-verano.
La desconfianza que tienen a dicha intervención en el río con este proyecto gubernamental no es gratuita, puesto que existen antecedentes de anteriores acciones que les han minado la disponibilidad de agua y afectado sus singulares condiciones económicas y sociales. El agua de estiaje que hoy disponen se contabilizaba con los volúmenes provenientes de los escurrimientos naturales y los que se liberaban de las presas durante el ciclo de otoño-invierno, estimados en alrededor de 36 Hm3, equivalentes a la mitad de los que se les concesionó al Módulo de Riego 03, que se liberan durante el ciclo de primavera-verano.
Cuando se construye dicha presa el gobierno les otorgó ese volumen que se extraía de ella para que continuaran sembrando cultivos de otoño-invierno. Como parte de las restricciones que se aplicaron cuando ingresaron menores volúmenes de agua a las presas por consecuencia de las sequías, el gobierno decidió dejarles de asignar los volúmenes que se extraían de ellas y solo permitirles aprovechar el agua proveniente de los escurrimientos naturales, es decir, se les redujo a la mitad el agua de estiaje. La asignación de los volúmenes extraídos de la presa no se sustentó en documentos con solidez jurídica, por lo que hoy los ejidatarios tienen temor de que se repita este tipo de eventos, de ahí su resistencia.