El Centro de Integración Juvenil de Torreón atiende a pacientes que son originarios de los municipios laguneros de Coahuila. (FERNANDO COMPEÁN)
En los últimos seis años y medio, el consumo del cristal subió drásticamente en la región Lagunera de Coahuila y cada vez se hace más visible ante las consecuencias que provoca la adicción, tales como sobredosis, rompimiento de las relaciones familiares, trastornos mentales, relaciones sexuales de alto riesgo, delirios paranoicos que conducen a comportamientos agresivos repentinos y psicosis, que da lugar a pensamientos homicidas o suicidas.
El Centro de Integración Juvenil (CIJ) en Torreón reportó que en 2015, el 1.8 % del total de pacientes atendidos refirió el consumo de cristal, mientras que de enero a mayo de este 2021, el registro de consumo se disparó a un 61 %.
"Esta droga durante muchos años se había mantenido muy focalizada en la zona del pacífico y de repente da ese brinco a otras partes del país, esto no es exclusivo de nuestra región, es una droga que empezó a expandirse de manera importante en muy poco tiempo. Yo lo he dicho desde un principio, las características de esta sustancia hacen que la persona se deteriore más rápidamente, tanto en la parte física como en la parte emocional o afectiva, aparte de que trae también una alteración en el entorno familiar y el comunitario. Esta droga hace que la gente pierda la capacidad de controlar sus impulsos, son personas que desafortunadamente van desarrollando un impulso agresivo, muy violentos, hay una falta de control del impuso sexual, lo cual puede provocar que incluso la persona pueda cometer actos relacionados con la violencia sexual", dijo Rafael Mora Garza, director del CIJ.
El cristal es relativamente barato, de fácil acceso y su consumo es un problema de salud pública. A nivel nacional, los Centros de Integración Juvenil señalan que estos dos factores contribuyen al aumento reciente de preocupación respecto al potencial que tiene para que se incremente su uso entre algunos grupos de adolescentes y jóvenes.
EVOLUCIÓN DEL CONSUMO
En La Laguna, y según los datos estadísticos del CIJ en Torreón, la evolución en términos de consumo ha sido de la siguiente manera: en 2015, el consumo de cristal entre el total de pacientes era de 1.8 %; en 2016 brincó a 17 %; en 2017 se registró un 24 %; en 2018 el reporte fue del 32 %, mientras que 2019 cerró con un 48 %; y 2020 siguió la tendencia al alza, con un 55 %.
El cristal es una forma de la droga estimulante metanfetamina y aumenta la actividad de ciertos neurotransmisores (dopamina, noradrenalina y serotonina) en el cerebro. Según la explicación de los CIJ, las personas que lo consumen con regularidad a menudo crean una tolerancia a la droga, lo que significa que progresivamente requieren mayores cantidades para sentir sus efectos.
"Nos queda muchísimo por hacer porque los jóvenes están teniendo fácil acceso a esta sustancia. Creo que es importante trabajar la parte de la prevención de todos nuestros niños y jóvenes", afirmó. Mora Garza dijo que ha insistido en el trabajo preventivo en las escuelas, sobre todo de nivel secundaria. Además, reconoció la labor de los docentes, pues desde las aulas han detectado y canalizado oportunamente a estudiantes que son usuarios de alguna droga.
El CIJ de Torreón brinda atención a pacientes de todas las edades. El año pasado fueron 639 personas de 10 años en adelante.
Daños
Afectaciones.
*El cristal es una droga sintética e ilegal. Su consumo prolongado puede conducir a un estilo de vida muy destructivo para el cuerpo.
*Las personas que consumen regularmente altas dosis de la droga tienden a perder interés en su higiene y apariencia personal.
*Aumenta el deseo sexual, desinhibición y produce una sensación de energía. Hay comportamiento similar al esquizofrénico.