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El destino de Agua Saludable para La Laguna

JULIO CÉSAR RAMÍREZ

El 3 de octubre, el presidente Andrés Manuel López Obrador dará a conocer en La Laguna el destino que tendrá la construcción del proyecto Agua Saludable, que abastecería agua sin arsénico a la población de la Comarca, en las cuencas centrales del norte de México, considerado estratégico para el gobierno de la 4T, al nivel del Tren Maya, el megaproyecto en el Istmo de Tehuantepec y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles; sería copiado por 50 países con 140 millones de personas que padecen contaminación de agua con arsénico, según dijo Blanca Jiménez cuando era directora de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en Gómez Palacio, Durango, el 26 de agosto de 2020.

Ese día, 3 de octubre, el jefe de la República dirá oficialmente si es posible o no la construcción, dada la situación de un amparo interpuesto.

También, para ese entonces se sabrá, por voz del presidente, si avanzó o no en las dos tareas que anunció en su conferencia matutina el 20 de agosto, donde dijo "lo estoy pensando muy bien": Hablar con el titular de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar, para buscar un mecanismo legal que supere el amparo y considerar la obra asunto de Estado, seguridad nacional y derechos humanos.

Aún así, desde ya, con amparo o sin él, con plática o no con el titular de la Suprema Corte o hasta sin saber si se puede considerar la construcción del proyecto asunto de Estado, seguridad nacional y derechos humanos, el nuevo director de la Conagua y responsable del proyecto, Germán Martínez Santoyo, declara que las licitaciones continúan, lo mismo que la construcción de tubos y otras obras de ingeniería civil.

Hasta ahora, el proyecto va. Sólo esperan que el presidente diga su palabra el 3 de octubre.

Los puntos de conflicto son dos: el amparo y la oposición de campesinos considerados afectados.

Bueno es que se sepa que persisten prácticas del viejo régimen para hacer que opositores al proyecto aflojen, desistan, bajen los brazos. Y en esto los gobernadores de Coahuila -Miguel Ángel Riquelme (PRI)- y Durango -José Rosas Aispuro (PAN)- se consideran profesionales quizá, imputables de intimidación, pero son torpes, por decir lo menos. Agréguese en esta acción a los delegados de la 4T en ambos estados.

No ha sido fácil la construcción del consenso favorable al proyecto Agua Saludable para La Laguna.

El desastre que dejan los sobreexplotadores del agua en La Laguna -impune ahora- no tiene precedente.

A partir de 1947, desaparecieron tres enormes lagunas naturales -de Mayrán, Viesca y Tlahualilo-, se eliminaron los esteros y extensas arboledas en las orillas del río Nazas, aparecieron grandes grietas de profundidad considerable, se abate progresivamente el acuífero y se perdió la calidad de su agua.

Por si fuera poco, proliferan las faltas administrativas en el manejo del agua, aumentan las pérdidas por evaporación y filtración en los vasos del sistema de presas regionales y desaparecieron los microclimas por el revestimiento de canales y la eliminación de los árboles que crecían en las acequias.

¿Desarrollo para quién? ¿Progreso para quién?

En 2005 -hace quince años apenas- se tenía prevista una imagen de la Comarca en el momento de un colapso acuífero total: Se dejarían de sembrar con agua subterránea 63 mil 708 hectáreas, cuyo valor de la producción era de 1 mil 504 millones 45 mil pesos -en números de entonces-; se provocaría la paralización de todas las actividades económicas y de servicio, cuyo Producto Interno Bruto era de alrededor de 13 mil 570 millones 609 mil pesos; y complementariamente, se tendrían problemas de abasto de agua potable para un millón 180 mil 973 habitantes -se decía entonces. Adicionalmente, se provocaría en cadena una serie de fenómenos sociales, entre ellos el descontento social, la emigración a otros puntos del país y el abandono de toda la infraestructura civil e hidroagrícola; casas habitación, edificios, hospitales, bancos, etcétera. En un panorama más trágico, La Laguna quedaría inhabitada por falta de agua para uso doméstico, y quizá sería el argumento para mostrar las ineficiencias del Estado en la administración correcta del recurso agua. Mientras llega ese futuro aterrador -se decía-, el problema del abatimiento del acuífero Principal-Región Lagunera tenderá a agudizarse y el recurso agua podría convertirse en un instrumento de control político y social.

¿Y ahora, en 2021?

¿Qué modelo de producción es ese, contrario a la vida?

@kardenche

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