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El pasado ya pasó

Las palabras tienen la palabra

JUAN RECAREDO

Hoy quiero platicarle sobre el pasado, pero no precisamente el de las conjugaciones de los verbos. Hablo del pasado, de las cosas que nos han sucedido en tiempos anteriores al que vivimos hoy. Si pudiera viajar al pasado, ¿qué cambiaría de su vida?

Se nos ha dicho siempre que nuestro presente es sólo una consecuencia de lo que hicimos, que si ahora estás bien o mal no es otra cosa que el resultado de acciones pasadas. ¿Será cierto eso? Porque si pensamos así entonces nuestra existencia está definida única y exclusivamente por lo que ya pasó. Y eso es un problema, porque si tu presente no te gusta ya te fregaste, porque el pasado no puede cambiarse.

¿Y si le digo que se puede cambiar su pasado? Bueno, tanto así como cambiarlo no, pero puede modificarse el enfoque que le damos a nuestro pasado, la forma de verlo; si no estamos especialmente orgullosos de algo que hicimos en el ayer podemos verlo desde otra perspectiva... y eso es casi igual que cambiarlo.

En la memoria de nuestro pensamiento vive el pasado y le ponemos el matiz que queremos: triste, vergonzoso, culposo... o feliz, constructivo, aventurero o incluso hasta ingenuo, pero eso no es necesariamente algo negativo. Todos hemos hecho cosas en el pasado que ahora consideramos como errores y eso se queda grabado en la memoria, pero la decisión de convertirlo en un pesado lastre o bien, en una pieza fundamental del aprendizaje es enteramente nuestra.

Para lograr cambiar el pasado vamos a necesitar una herramienta especial que se llama: perdón. En la palabra misma -como en la mayoría de las palabras-, el perdón nos dice lo que hay que hacer. Perdonar viene del latín per que significa "a través de" y donare que significa "regalar". Si algo de su pasado lo inquieta y no le deja estar en el presente, regálese tranquilidad a través del siempre efectivo perdón. Es importante perdonar a quienes nos han hecho daño, pero también perdonarse uno mismo por aquellas cosas que hicimos y que, según nosotros, no fueron las más adecuadas.

El pasado -bueno o malo- no nos define en el presente, a menos de que lo permitamos. Es mejor si aligeramos el peso del presente, no permitiendo que el pasado nos defina y cambiando en la memoria lo que se tenga que cambiar.

Haga la prueba, se lo recomiendo.

Soy Don Juan Recaredo… compártame sus dudas y comentarios.

ME PREGUNTA:

Panchito Villarreal: ¿Por qué sería incorrecto decir "a la menor brevedad posible" en lugar de "a la mayor brevedad posible"? La primera me parece que tiene la lógica correcta.

LE RESPONDO:

Porque decir "la mayor brevedad" es equivalente a decir "lo más pequeño". Si decimos "la menor brevedad" es como si dijéramos "lo menos pequeño". También se puede decir: con la mayor brevedad, a la brevedad, cuanto antes, sin dilación alguna, con prontitud, con premura, con urgencia y con celeridad.

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA:

Chihuahuitas quantoapachibus, quantoindium non huarachitum.Traducción del latín: ¡Ay Chihuahua cuánto apache, cuánto indio sin huarache!

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